Análisis
¿Quién quiere bongós teniendo maracas?
Nintendo redefine la jugabilidad de Jungle Beat al sustituir los bongós de la entrega de GC por el control mediante Wiimote y Nunchuk.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 23/06/2009 01:31
Los usos de los movimientos gestuales mencionados resultan bastante intuitivos, aunque no tienen demasiado peso en la aventura, concretamente en la definición del carácter de la misma. Por lo tanto, Jungle Beat en su traslado a Wii se convierte en una aventura al uso, aunque siempre bajo el prisma de la plataforma.
Nuestro personaje tiene una barra de vida formada por tres corazones, punto que lo diferencia enormemente del original. Además debemos recolectar una serie de plátanos durante los dos primeros niveles de cada mundo para conformar nuestra barra de energía para el tercer y último evento de cada mundo: la lucha contra los jefes. En el original la cantidad de plátanos descendía con los impactos recibidos de los enemigos, y por lo tanto resultaba mucho más complicado atascarnos o perder vidas, ya que no teníamos otro indicador con esa función. Tras pelear contra el jefe, la cantidad final de plátanos nos permite alcanzar diversos emblemas que puntúan nuestra actuación. Este detalle intensifica el hecho de que conforme progresa la curva de dificultad del juego, el título sea más exigente, otra medida que puede intimidar a los novatos.
El desarrollo de los niveles incluye una gran cantidad de elementos interactivos que permiten combinar acciones acrobáticas para multiplicar los plátanos recogidos. Si Donkey pulsa "A" repetidamente en el aire, por ejemplo en mitad de una formación anular de plátanos, veremos cómo el montante total de frutas recogidas supera con creces a la suma individual de las partes. Encontraremos tallos de flor de enorme tamaño a los que nos podemos agarrar para girar agitando el mando de Wii y de esta forma salir despedidos. También podremos ver unos matorrales en los que se ocultan unos pequeños monitos que nos prestan su ayuda para salir despedidos en la dirección que marque su flecha. Algunas de las acciones acrobáticas que podemos realizar son rebotes contra paredes para escalar, activación de burbujas que nos hacen rebotar a gran velocidad, tirolinas para descender y gomas que nos lanzan hacia arriba con enorme violencia. Si a esta movilidad le combinamos el sistema de ataque a los enemigos, los saltos y golpeos en el aire de proyectiles y ciertos rivales que debemos rematar, encontramos que la acción resulta muy dinámica. Además, se consigue diferenciar a los jugadores en función de su habilidad al realizar este tipo de combos.
Muchos de estos trucos se nos muestran a través de los vídeos de pistas que la consola reproduce una vez finalizados los niveles. En la mayoría de las ocasiones la clave está en intentar examinar los escenarios para trazar una ruta que consiga que no toquemos el suelo durante un período de tiempo lo más largo posible. El juego pone un mayor énfasis en la recolección a toda pastilla de los plátanos que en los clásicos saltos que solían marcar las diferencias en los plataformas de 8 y 16 bits. Nuestra reserva de vidas se irá resintiendo conforme avancemos a los últimos mundos, aunque pese a todo un jugador experimentado no morirá en demasiadas ocasiones. Tendremos que rejugar los niveles para alcanzar la cifra de tres emblemas por fase y para tratar también de acumular vidas. Pese a que podamos recolectar una buena cantidad de plátanos en las dos primeras fases de cada mundo, deberemos derrotar a los jefes casi sin recibir daños si queremos alcanzar las cotas más altas, ya que nuestra energía final es la que se transforma en la reserva de plátanos del mundo.
En esta aventura encontramos espacio para niveles acuáticos, entornos helados en los que podemos patinar e incluso el manejo de animales como la paracardilla, el cabrisonte, la orca y el helipájaro. También se ocultan en cada nivel la moneda DK que nos otorga una vida extra, las hadas flor y semillas que al activarlas crean una senda de flores que debemos recolectar para intentar ganar una vida extra y elementos susceptibles de interactuar con ellos agitando el Wiimote para cogerlos.
Una de las novedades del juego son los kikis, que nos dan pistas en unos matorrales especiales, así como otros monitos que nos permiten activar un punto de control desde el que continuar si perdemos una vida en algunos niveles. También podemos ver a estos monitos ofreciéndonos pistas acerca de cómo usar el mando para activar interruptores, rebotar y romper el suelo.
Como hemos mencionado anteriormente, cada mundo concluye con un combate contra uno de los reyes de los reinos que nos han robado la reserva de plátanos. Tenemos varios tipos de enfrentamientos como las luchas contra enormes simios a modo de combate de boxeo, las batallas contra los robots elefante, las confrontaciones frente a las aves salvajes y por último el reto contra un jabalí que nos lanza proyectiles que debemos parar y devolver. En los propios niveles de plataformas también podemos encontrar unos pequeños subjefes que exigen rutinas distintivas de ataque. Estos combates contra reyes y enemigos, como los cerdos que nos lanzan proyectiles desde las palmeras y los extrañísimos pollos planta, exigen bastante precisión y un buen tempo para evitar ataques y devolverlos, introduciendo una buena variedad en el conjunto.