Análisis
La espada de Ryu Hayabusa en tus dedos
La nueva entrega de una de las series más prolíficas de los videojuegos aparece en la Nintendo DS para sacar el máximo partido a su pantalla táctil.
Por Mario Negro Martín
| Publicado el día 30/06/2008 00:47
Como movimientos avanzados, seremos capaces de hacer un típico doble salto (deslizando dos veces el Stylus hacia arriba), apoyarnos en paredes (otro deslizamiento cerca de un muro) y varios movimientos de ataque adicionales, ya sea trazando con el Stylus hacia un lado mientras estamos en el aire, lanzar a un enemigo hacia arriba, cogerlo en las alturas y caer con él; ataques picados cayendo desde el cielo; o movimientos demoledores que realizaremos moviendo el Stylus frenéticamente de lado a lado, de modo que Ryu cargará agazapado en el suelo (momento en el que seremos muy vulnerables) y, tras completar la carga, desprenderá una serie de aros que no dejarán títere con cabeza. Hay dos niveles de potencia, siendo el segundo más costoso de cargar.
Además de los movimientos básicos y avanzados, podremos invocar los llamados poderes ninpo, con lo que se desencadenará una acción elemental de la tierra, aire o fuego, entre otras, que serán el azote de los enemigos y nuestros salvadores en momentos cruciales. Y además nos abrirán ciertos caminos, nos despejarán senderos bloqueados y serán la solución de algún que otro puzle ("algún" se puede reducir a los dos o tres que existen). Para poder ejecutar un poder, tras conseguir cada uno (en total hay siete), deberemos pinchar en el icono correspondiente al lado de la barra de vida y se nos mostrará el contorno de un kanji, uno por cada ninpo, que deberemos rellenar con el Stylus mientras Ryu recita una serie de palabras y antes de que las termine. Tras eso el hechizo se ejecutará correctamente. La pena es que sólo podremos realizar uno de estos movimientos en un largo lapso de tiempo, por lo que deberemos hacerlo con mucho cuidado, pues volver a cargar el poder ninpo supondrá destreza y/o tiempo.
Escenarios y enemigos
Las fases de Dragon Sword, en total trece, se desarrollan como las de toda la vida, como las de cualquier beat'em up: vamos avanzando por el nivel, aniquilando enemigos y llegado el final nos enfrentamos a un jefe. Tras acabar con él se mostrará un resumen de cuánto tiempo hemos tardado en completarlo, la cantidad de enemigos abatidos y otro par de estadísticas, además del karma que hemos conseguido, que nos servirá para comparar nuestra destreza con la de otros jugadores vía WiFi. Y, tras todo eso, una calificación de nuestro nivel de maestría con la katana.
Dispondremos de un mapa que aparecerá en la pantalla superior de la DS, siempre visible para que podamos ver el avance que llevamos de la fase, y desperdigados por cada nivel nos encontraremos con dos o tres altares del Dragón para guardar la partida y que se reflejarán en el plano, de modo que cuando muramos o decidamos dejar de jugar podamos reanudar la acción en el punto de último guardado. Además, se recargará nuestra vida y la posibilidad de hacer un ninpo, por lo que acudir a estos sitios no responderá únicamente a la necesidad de salvar.
Los enemigos que nos encontraremos son bastantes y variados, aunque bien es verdad que ninguno destaca excesivamente por nada, siendo muy generales aquellos bípedos que atacan con armas o sus propias garras, ya sean los ninjas (de todo tipo) o seres infernales al servicio del clan de la Araña Negra.
Un caso aparte son los jefes finales, que serán muy poco variados, no en su forma, sino en sus patrones. En general serán bastante fáciles de vencer (en nivel normal) porque su dinámica de movimiento es muy sencilla de aprender y, con las posibilidades de ataque que tenemos, muy asequibles de derrotar. Serán muy superiores en tamaño a nosotros, únicamente atragantándosenos dos o tres de los más de trece totales, y eso hasta que hayamos pasado un par, momento en el que nos daremos cuenta de que con el mismo patrón ofensivo que usamos con el anterior venceremos al actual y probablemente al siguiente.
Si es que no le dejan descansar
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Uno de los aterradores pero asequibles jefes finales
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