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Ninja Gaiden II
Sangre y acero
El paso a las tres dimensiones de la saga Ninja Gaiden dio a la primera consola de Microsoft uno de sus juegos más emblemáticos y recordados gracias a un despliegue técnico brutal y una jugabilidad muy exigente que entusiasmó a los jugadores más expertos. Está claro que los chicos de Team Ninja sienten predilección por los sistemas del gigante estadounidense, pero Ryu Hayabusa no iba a dejar pasar la oportunidad de darse un garbeo por la nueva generación y así nació Sigma para PlayStation 3, una versión actualizada del original de Xbox que sigue siendo de lo mejorcito de la consola de Sony. Además, pronto podremos demostrar nuestro dominio del arte del ninja en la pantalla táctil de Nintendo DS con Dragon Sword.
Cuatro años ha tardado el equipo de Itagaki en traernos la segunda parte de Ninja Gaiden para Xbox 360. Podemos adelantar que se trata de una apuesta continuista con alguna que otra novedad interesante en el plano jugable. Los seguidores de Ryu Hayabusa pueden estar tranquilos: Ninja Gaiden II no les decepcionará en absoluto. Es más, representa una de las opciones más recomendables (si no la que más) dentro de su género.
El argumento del juego se nos presenta como algo bastante difuso. De hecho, salta a la vista que no pasa de ser un mero pretexto para ponernos a repartir mandobles a diestro y siniestro y que contemplemos atónitos las fantasmadas de las que es capaz el protagonista. Por lo visto, el clan de la Araña Negra quiere obtener el poder del Archidemonio y así consolidar su poder. Por supuesto, el único capaz de hacerles frente es Ryu, que al principio de la aventura conoce a una agente de la CIA de medidas imposibles llamada Sonia e inmediatamente después tendrá que partir para salvarla y, ya de paso, acabar con la amenaza de los seres del averno.
Llega un momento en el que prácticamente todo tiene cabida en Ninja Gaiden II: licántropos, personajes conocidos, villanos de aspecto extraño, viajes a varias ciudades... el asunto es enviar a Ryu de un lado a otro. No sabemos muy bien por y para qué, pero que no lleve a engaños: lo último que nos podría interesar de Ninja Gaiden II es el argumento. El juego tiene muchas virtudes que hay que encontrar en otra parte.
Si hay algo que ha hecho famosa a la saga Ninja Gaiden, sin duda se trata de la elevada dificultad. En esta segunda parte podemos escoger entre dos niveles que se pueden ampliar a cuatro si uno consigue pasarse el juego, tarea ardua hasta en el más sencillo. Al igual que sus predecesores, Ninja Gaiden II es un título orientado hacia un público muy concreto: jugadores que disfrutan de un desafío en toda regla que les lleve al límite. Con todo, hay que decir que la nueva aventura de Ryu Hayabusa no llega a la dificultad extrema de la primera parte, pero aun así está muy por encima de la media en este sentido. Uno nunca siente la tentación de lanzar el mando contra la tele en un alarde de desesperación: de alguna forma, los retos de Ninja Gaiden II motivan al jugador y hacen que intente superarse. Basta con tener un poco de paciencia y ganas.
La aventura consta de catorce misiones bastante largas y la búsqueda secundaria de las calaveras de cristal, que por lo visto se han puesto de moda. Si multiplicamos por los cuatro niveles de dificultad, en total tenemos una cantidad de horas de juego que no está nada mal.
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