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Ninja Gaiden Sigma 2
Menos sangre y más acero
Las últimas entregas de Ninja Gaiden han dejado una cosa muy clara: los chicos de Team Ninja saben a lo que juegan. Sigma para PS3 se perfiló como una revisión excelente del clásico de la primera Xbox, Ninja Gaiden II para 360 fue una dignísima secuela con una jugabilidad frenética y Dragon Sword se convirtió en uno de los imprescindibles de Nintendo DS gracias a un control que sacaba todo el partido a las bondades de la pantalla táctil. Ninja Gaiden Sigma 2, que viene a ser Ninja Gaiden II pero más completo, llega a la grande de Sony (y a lo grande también) sin el figura de Itagaki a la cabeza del equipo de desarrollo. La buena noticia es que casi todos los cambios y adiciones son para mejor. La mala es que algunos puntos negativos del original se han quedado como estaban.
Empecemos por lo más difícil de explicar: el argumento. No lo entendimos cuando nos pasamos Ninja Gaiden II y no lo entendemos ahora. La historia empieza cuando Sonia visita al anciano Muramasa en calidad de agente de la CIA. Su objetivo es encontrar al legendario Ryu Hayabusa, portador de la espada del dragón y descendiente de un linaje con mucha tradición en el arte del ninja. Necesita un aliado de gran poder para hacer frente a la amenaza del clan Araña Negra y los demonios supremos, que pretenden resucitar al Archidemonio porque... bueno, porque a malvados no les gana nadie.
Esta premisa inicial, bastante sencilla, da tantas vueltas que al final uno no sabe lo que está pasando. En pocas palabras, lo que nos cuenta Ninja Gaiden Sigma 2 no tiene absolutamente ningún sentido, como tampoco tiene ningún sentido indignarse por algo que, para empezar, no se toma en serio la mayor parte del tiempo. Una vez hemos aceptado esto, las escenas se transforman en un desfile continuo de demonios ridículos, hombres lobo venecianos, mujeres de proporciones imposibles y sobradas de las que sólo es capaz nuestro querido Ryu Hayabusa, hombre de pocas palabras y muchos mandobles. Lo mejor es relajarse y disfrutar del turismo absurdo de Ryu, que esto es Ninja Gaiden y lo último que nos interesa es el guión.
La aventura principal de Ninja Gaiden II para Xbox 360 constaba de 14 misiones y varios niveles de dificultad que iban desde lo exigente hasta la locura. Sigma 2 sigue estando por encima de la media a este respecto, pero todo se ha ajustado para hacer la experiencia un poco más accesible y, por qué no decirlo, realista. Desde nuestro punto de vista, el seguidor de la obra de Team Ninja no se debe sentir traicionado, ya que le basta con escoger al principio un nivel superior y disfrutar del paseo. Los que de verdad notarán la diferencia son los que no se defienden tan bien con los juegos de acción, que encontrarán en el primer nivel un reto más asequible. En el siguiente las cosas se complican bastante, y así sucesivamente hasta los últimos, que exigen un control total de las habilidades de Ryu y saber actuar cuando los enemigos ponen las cosas difíciles. El desafío está ahí, sólo hay que encontrarlo.
Si en el primer Sigma controlábamos a Rachel en tres misiones, esta vez el protagonismo femenino se reparte. Además de la ya mencionada, Momiji de Dragon Sword y Ayane de Dead or Alive se unen a Ryu en la lucha contra las fuerzas del averno. Las tres misiones añadidas a la aventura, una por cada chica para un total de 17, conforman una de las novedades más atractivas de este Sigma 2. Al fin y al cabo, hablamos de guerreras formidables que tienen poco que envidiar a Ryu. Para el disfrute de los más necesitados, la fantástica tecnología del Sixaxis permite controlar la física pectoral de las muchachas con gran eficacia.
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