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El desarrollo del argumento sigue también el estilo habitual de las películas adolescentes, es decir, que veremos los diálogos propios de unos estudiantes, y las clásicas escenas en las que algún personaje muere o el típico momento ligeramente pasteloso que no puede faltar. Aunque la falta de originalidad del guión hay que verla más como un homenaje a las películas en la que el juego se basa, porque al fin y al cabo esa es la idea, y Obscure II no está hecho para sorprendernos en ese aspecto. Pero pese a todo, la historia tiene algún que otro sorprendente giro, especialmente de cara al final del juego, donde empieza a descubrirse el origen de todo lo que está pasando. La verdadera lástima es que para seguir la historia tengamos que leer unos subtítulos pésimamente traducidos al español, con frases traducidas literalmente, a veces mal construidas o incoherentes, sacadas de contexto, y confundiendo el género femenino con el masculino, lo que nos lleva a pensar que los textos han sido traducidos automáticamente por un programa. Además, en demasiadas ocasiones parece que se trata de un español latino, no de España.
Al igual que en la primera entrega, en Obscure II siempre tenemos a dos personajes en pantalla, por lo que el desarrollo vuelve a ser eminentemente cooperativo. Normalmente el juego nos impone que combinación de dos personajes tenemos que controlar, porque los obstáculos a superar van a requerir de sus habilidades, y la cooperación es muy necesaria para avanzar. Por ejemplo, puede que necesitemos que Corey trepe hasta lo alto de unas escaleras y abra una trampilla, para que el otro personaje pueda subir. Casi constantemente estaremos cambiando los dos personajes jugables, de esta manera el desarrollo del argumento nos lleva de un sitio a otro, viendo la historia desde diferentes puntos de vista. En ocasiones, los personajes se reunirán en un mismo punto, y aquí es donde tendremos la oportunidad de elegir con libertad a cuales queremos llevar, aunque esta libertad es algo ficticia, porque sólo será posible avanzar con unos personajes determinados, por lo que de forma indirecta, el juego nos sigue imponiendo a quienes debemos controlar.
Obviamente, es posible conmutar entre los dos personajes jugables en cualquier momento, simplemente pulsando el botón "+" del Wii-Mote, mientras que el otro personaje será controlado por la consola. Obscure II permite además que jueguen dos jugadores, controlando cada uno a un personaje. Lo mejor es que el segundo jugador puede incorporarse al juego en cualquier momento y sin interrumpir la acción para nada, con tan sólo encender su Wii-Mote y pulsar el botón 2. El control del personaje manejado por la consola pasará automáticamente a las manos del segundo jugador.
Por lo demás, el desarrollo sigue los cánones tradicionales del survival horror, por lo que predominan los escenarios oscuros, la tensa ambientación, tener que sobrevivir con pocos recursos, y la resolución de puzles como principal método para superar ciertas fases. El juego es bastante lineal, en el sentido de que no hay demasiadas formas de completarlo, y una vez hecho, no ofrece mucha rejugabilidad. Una pena, porque su duración no es mucha, se puede completar en unas 7-8 horas sin excesivos problemas.
En el apartado jugable nos hemos encontrado gratamente sorprendidos, pues siendo un port de las versiones de Playstation 2 y PC, y dado el estilo de juego, sinceramente no contábamos con que Obscure II hiciese un uso intensivo de las posibilidades del mando de Wii. Pero la realidad es que el juego hace uso intensivo del modo puntero del Wii-Mote, así como de los sensores de movimiento y acelerómetros para muchísimas acciones, por lo que el retraso de esta versión respecto a las de PS2 y PC queda sobradamente justificado.
Pero vamos a explicar detenidamente como se juega a Obscure II. Con el joystick analógico del nunchako desplazamos al personaje que estemos controlando, mientras que en pantalla hay un puntero azul que se maneja con el Wii-Mote. Señalando un objeto con el puntero y pulsando A, lograremos que el personaje haga una observación sobre dicho objeto, normalmente irrelevante. Con este mismo procedimiento podemos recoger objetos e interactuar con el escenario de diversas formas, como abrir puertas o activar palancas. Con el puntero también es posible girar la cámara, aunque no siempre habrá libertad absoluta para ello, y el juego puede restringir los movimientos de cámara en ciertos puntos.
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