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Obscure: The Aftermath
Terror de parvulario
A día de hoy, el género de los survival horror es uno de los más exitosos en la industria del videojuego. Aunque en la generación de las dos dimensiones ya hubo intentos de meternos el miedo en el cuerpo, el juego que empezó a forjar las bases del género fue el primer Alone in the Dark, y junto a él, Shinji Mikami y su Resident Evil. A pesar de que hay cuatro años de diferencia entre la salida de ambos juegos al mercado, el reconocimiento que tiene hoy la saga de Capcom es mucho mayor al de las aventuras de Edward Carnby.
La explicación más coherente que podemos encontrar es que el título de Infogrames apareció para compatibles, mientras que la primera entrega de Resident Evil lo hizo para PlayStation y Sega Saturn, con un apartado mucho más depurado, y por qué no decirlo, con una jugabilidad más lograda. Pero dejando este tema de lado, después de que Chris y compañía reventaran las listas de ventas, un gran número de nuevas aventuras de terror empezaron a unirse al género. Títulos como Silent Hill, nuevas entregas de Resident Evil o Project Zero son algunos ejemplos, y más tarde se les unió Obscure, la primera parte del título que hoy nos toca analizar.
La producción de Hydravision tuvo una buena acogida por parte de la crítica especializada, y es que, sin llegar al nivel de los grandes del género, supo meternos el miedo en el cuerpo con un guión, que no es que fuera excepcional, sino diferente: una historia de terror en un instituto americano con cinco estudiantes estereotipados como protagonistas. Aunque no tuvo mucho éxito en las tiendas, aún hoy es uno de los grandes desconocidos del género, pronto llegó su segunda parte, que a pesar de que no contó con la repercusión que tuvo el primero, ha pasado ya por varios sistemas diferentes: PlayStation 2, PC, Wii, y ahora PlayStation Portable. Vamos con él.
La acción nos traslada dos años después de lo ocurrido en el instituto Leafmore High, con seis adolescentes como protagonistas, algunos de los cuales ya aparecieron en la primera entrega. La mayoría de ellos están a punto de comenzar un nuevo curso en la universidad de Fallcreek, por lo que, como no podía ser de otra manera, se montan una buena fiesta antes del comienzo de las clases. Hasta ahí todo marcha bien, el problema llega cuando por los alrededores de la facultad brotan unas extrañas flores de color oscuro. Después de descubrir en los laboratorios que dichas flores segregan un néctar alucinógeno, no se les ocurre otra cosa que fumárselo. Y es que, como dicen por ahí, a falta de pan, buenas son tortas. Sin embargo, las alucinaciones que producen las plantas no les trasladan al paraíso terrenal sino todo lo contrario, llevan a los adolescentes a unos sueños tan vívidos que parecen reales, y lo que es peor, no consiguen salir de ellos. Aquí comienza su pesadilla.
Obscure: The Aftermath posee todos los elementos propios de los survival horror. Nos presenta la acción desde una perspectiva en tercera persona con cámara semimóvil que nos dará más de un quebradero de cabeza. Combina momentos de acción en los que tendremos que asesinar a criaturas del inframundo con momentos de resolución de enigmas, algunos de ellos tan originales como complicados de descifrar. No tanto por la dificultad en sí del acertijo, sino por los problemas que nos plantea el sistema para resolverlos. Por ejemplo, en uno de ellos debemos conseguir la combinación de una caja fuerte a partir de la posición de unas bolas de billar, de las que la cámara nos ofrece una perspectiva nefasta. En consecuencia, será más complicado ver el número de cada una de las bolas que llegar a la solución del rompecabezas.
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