Análisis
Samurái con tanga
D3 Publisher nos trae las aventuras de un trío de féminas ligeritas de ropa que debe detener una invasión de muertos vivientes.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 15/04/2009 01:43
En los numerosos tiempos de carga aparecerá un minijuego en la parte baja de la pantalla con una Aya superdeformed que tendrá que eliminar a los enemigos que aparezcan mientras que un contador irá registrando nuestra puntuación. Resulta un añadido curioso que alivia la espera, aunque la opción de copiar el juego al disco duro (sólo son 3,4 gigas) siempre resulta más que recomendable.
Los veinte niveles que consta el modo “Historia” están diseñados para seguir el argumento, de manera que en algunos no podremos elegir personaje o jugar en con un amigo a pantalla partida por exigencias del guión, aunque son pocos los que están limitados. En algunos momentos, del suelo saldrán unas estacas que frenarán nuestro avance y no nos dejará continuar hasta que terminemos con todos los rivales que se encuentren dentro del recinto. Al empezar y al terminar cada fase podremos seguir la trama con abundante texto en inglés (ya sea narrando los hechos o mediante conversaciones entre las protagonistas) o mediante algunos videos CGI que si bien resultan vistosos, se encuentran a siglos luz de los realizados por Square-Enix o Namco-Bandai.
Se ha incluido un modo libre en el que podremos jugar los niveles desbloqueados en el modo principal con los personajes que tengamos y un modo de supervivencia que durante 56 rondas nos enfrentará a centenares de enemigos en escenarios de reducidas dimensiones. A las tres heroínas principale, se unen otras tres en forma de contenido descargable, siendo uno gratuito (Reiko) y los otros dos de pago (500 Microsoft Points nos costará cada uno). Además se han añadido trajes alternativos que sólo cambian el aspecto visual de nuestras féminas, siendo los modelos Legacy de Aya y Saki gratuitos y para el resto deberemos pasar por caja.
Para alargar la vida del juego se han incluido las quests, que son retos que deberemos cumplir en el modo “Historia” y que nos permitirán desbloquear colores y prendas para vestir a las protagonistas, fondos de pantalla para el menú principal y son la base para engordar nuestro gamertag con los logros que traen de serie todos los juegos de esta consola. Todas estas misiones deben ser cumplirse tres veces en tres fases diferentes o en un nivel de dificultad distinto y van desde terminar un nivel sin que nos golpeen hasta encadenar un número de muertes concreto o acabar con un enemigo final con la barra de vida al mínimo. Son muy numerosas y terminan por incitar al usuario para que juegue de una manera específica, lo que incide en la duración del juego y aporta variedad a la repetitiva mecánica.
Por último, podremos vestir a nuestras ninfas con los elementos desbloqueados (o pagados en el bazar) y, una vez terminado el juego por primera vez, acceder a un modo en que tendremos a nuestra disposición todos los videos y los modelados poligonales del juego para que los rotemos a nuestro antojo.
Genocidio zombi
La mecánica es avanzar por escenarios vacíos mientras arrasamos zombis, llegar hasta un punto específico que nos indica el mapa, acabar con enemigos o buscar un objeto, otra vez el mismo escenario, más zombis, monstruo final y nivel completado. Misma estructura en los veinte niveles de los que consta el modo principal de juego, recayendo todo el peso en los combates y dejando la exploración como una mera anécdota. Cada vez que terminemos con un enemigo, aparecerá en el suelo una bola amarilla que actúa como puntos de experiencia (algo muy similar a los visto en Fable 2, pero de un solo tipo en este caso).