Análisis
Feelings on War
Codemasters rescata la franquicia Flashpoint para traerla a la nueva generación de consolas.
Por Álvaro Sánchez Estévez
| Publicado el día 06/10/2009 00:08
En 2001 fuimos testigos de que la representación de la palabra guerra en un videojuego sí es posible. Bohemia Interactive fue la encargada de crear Operation Flashpoint, un simulador táctico militar en primera persona que, debido a su realismo, llegó incluso a convertirse en la herramienta de entrenamiento virtual de muchos ejércitos de las potencias militares más importantes del mundo. Tras experimentar con expansiones del original y una versión para Xbox que no acabó de cuajar del todo, el videojuego cambió de manos. Fue la propia distribuidora del juego (Codemasters) la que acogió la licencia, mientras que los chicos de BIS (Bohemia Interactive Studio) se embarcaban en su nuevo proyecto bautizado como Armed Assault.
Ocho años más tarde, Codemasters hace una llamada a las armas y vuelve al campo de batalla con Operation Flashpoint: Dragon Rising para Xbox 360, Playstation 3 y compatibles. Comprobemos si la espera ha merecido la pena.
Un simulador de guerra
La historia sucede en el escenario de Skira, una isla ficticia (basada en la orografía real del archipiélago de Kiska en Alaska) controlada por el ejército ruso y que queda emplazada al norte de Japón. Skira se presenta como el centro del conflicto que mantiene Rusia con China debido tanto a sus grandes reservas de petróleo y gas como a su situación estratégica. El asedio chino obliga a los rusos a pedir ayuda a sus aliados norteamericanos, que responden con el envío de unidades especiales a la zona con el único objetivo de intentar distender la situación antes de que la situación explote y la guerra entre las dos superpotencias sea inevitable. ¿Podrán conseguirlo?
Una vez ubicados, es conveniente advertir a todo jugador no experimentado en esto de los shooters de corte táctico que Operation Flashpoint: Dragon Rising apuesta por una experiencia y exigencia de juego mucho más real y compleja que cualquier otro título bélico del género (Call of Duty, Medal of Honor, Brothers in Arms). Es por ello que cualquier intento de comparación entre ellos convertirá a estos últimos en auténticos arcades "mata-mata", y es que el juego apuesta por un realismo extremo que obliga al jugador a tener que valorar cada movimiento antes de actuar, a esperar su oportunidad antes de poder avanzar unos pocos metros y, sobre todo, a apreciar su vida como la de un verdadero soldado. Un paso en falso puede acabar con nuestra vida en un abrir y cerrar de ojos.
En Operation Flashpoint: Dragon Rising controlamos a diferentes líderes de escuadrón que deben de cumplir una serie de objetivos en cada misión. Estos objetivos están divididos tanto en primarios como en secundarios (no obligatorios), y aúnan desde momentos de infiltración hasta otros mucho más épicos como la toma de la cabeza de una playa o la defensa de un territorio ante el inexpugnable avance del enemigo. Además, su cumplimiento puede producirse en el orden que deseemos, ya que el juego ofrece desde el primer segundo de juego una libertad total de acción que permite desplazarnos en cualquier dirección en cualquier momento. Los distintos mapeados son muy amplios y presentan escenografía de lo más variada: bosques, colinas, arroyos, zonas desérticas y, cómo no, mobiliario urbano erigido en plena isla.