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Overlord II
El señor de los esbirros
Pese a una demo jugable que mostraba los inicios de lo que llegó a ser una aventura de lo más hilarante e interesante, Overlord fue uno de los tantos títulos que salen al mercado y que, por una cosa o por otra, no consiguen calar entre la comunidad de jugadores tanto como debería. Tras dos años de desarrollo, Triumph Studios presenta un nuevo lance de las huestes chiflantes del mal y su maléfico Señor Oscuro. Tanto si fuiste un inconsciente de los que no jugaste al original como si disfrutaste enormemente de él, Overlord II es una nueva cita ineludible para todo jugador que posea unas buenas dosis de humor negro.
Un nuevo mandato, Overlad
La nueva historia transcurre después de lo sucedido en el primer Overlord, por lo que esta vez encarnaremos a Overlad, personaje que tomó protagonismo durante el final del contenido descargable Raising Hell. Overlad es un mocoso de ojos brillantes que vive en las tierras heladas de Glacialia, que es marginado por el resto de chiquillos de su edad y gran parte de los lugareños, quienes desconfían de su misterioso aspecto y parcas palabras. Así pues, el jugador comenzará controlando a este peculiar personaje de un metro de altura para aprender los controles básicos antes de entrar de lleno en la historia, en la que el "Niño Brujo" (así fue bautizado por los habitantes de la gélida villa) es desterrado de la ciudad ante la llegada del Imperio Glorioso (una parodia del Imperio Romano), que pretende esclavizar a toda criatura mágica. Sin embargo, muy pronto se dan cuenta de que el intento de confina del joven no fue una decisión acertada, ya que ese renacuajo con aires de Jawa, rescatado por los esbirros y sus habilidades innatas, ascenderá a ser candidato principal para ocupar el trono del averno y convertirse así en el nuevo Overlord que ponga en jaque al bien.
A partir de este momento todo será un déjà vu de lo vivido en Overlord: mismo esquema jugable, mismo motor gráfico y mismas voces. ¿Es esto malo? En absoluto, ya que pese al marcado continuismo de esta secuela las mejoras respecto al original son más que patentes.
Una de las principales novedades jugables es la inclusión (necesaria) de un minimapa localizado en la esquina inferior derecha del HUD que sirve de gran ayuda para guiar nuestros pasos por las tierras de Nordberg, y que a su vez permite al jugador no divagar de manera desorientada como ocurría en el pasado. Otro añadido mejorado es el control de la cámara, que esta vez queda situado en la seta analógica derecha, botón que también permite el control de los esbirros siempre y cuando estos estén seleccionados. Pese a que funciona con acierto, la verdad es que al compartir el mismo sistema de control es posible que el jugador tienda a error en más de una ocasión y pueda acabar inmolando a las pequeñas criaturas con un simple movimiento involuntario de pulgar.
En esta ocasión, cuando avancemos y los diablillos queden rezagados por cualquier motivo o bien no sepan regresar a nuestra posición tras trasladar un objeto a la cantera más cercana, ya no les perderemos para siempre, sino que desaparecerán e irán a parar directamente a su respectiva colmena, con la posibilidad de alistarles a filas posteriormente.
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