Análisis
Me lo como todo
Justo cuando cumple 25 años desde su creación, Pac-Man vuelve a escena con este original título para NDS. Descubre el porqué de su originalidad con la crítica que os traemos desde VicioJuegos.
Por Thalyon
| Publicado el día 28/05/2005 19:07
Parece mentira cómo pasa el tiempo. Ya han pasado veinticinco años desde que el protagonista del juego que nos ocupa hiciese su primera aparición en el clásico Pac-Man o comecocos, como se le concoció por aquí. El original consistía en un planteamiento tan sencillo como adictivo: comer bolitas mientras nos desplazábamos a través de un laberinto, procurando evitar a los fantasmas que nos acechaban (Inky, Pinky, Blinky y Clyde).
Desde entonces han surgido versiones y nuevas entregas de esta lucrativa saga para casi todos los dispositivos posibles, incluyendo la versión para móviles, que en 2004 fue la más vendida de la plataforma. Posiblemente muchos de vosotros habréis pensado que el diseño del Pac-Man original os recordaba a una pizza, y lo cierto es que no os equivocáis, ya que su creador Toru Iwatani (responsable también de Galaxian) estaba frente a una cuando ideó a este carismático personaje.
El juego en Japón se conoció bajo el nombre de Puck-Man, por su parecido con la onomatopeya de abrir y cerrar la boca (paku), pero Namco lo cambió para occidente por el que conocemos por parecerse demasiado Puck con una obscenidad en inglés.
Entrando ya en la original versión que nos ocupa, comenzaremos por situaros en la historia que nos plantea el título. Un buen día, a un brujo maligno que se aburría le dio por inventar la tinta fantasmal. Todo lo que se dibujaba con esa tinta se convertía automáticamente en fantasma y éstos, en un afán por saciar su extraño concepto de diversión, comenzaron a colarse en libros, cuadernos y dibujos para gastar bromas de poco gusto y sembrar el mundo de desconcierto.
Pac-Man, que no tenía nada mejor que hacer, salió de inmediato a detener a todos los fantasmas armado con la única arma eficaz contra los fantasmas, el lápiz mágico (para echarse a temblar)... Y como el bien siempre triunfa acabó por encerrarlos a todos dentro de un mismo libro donde estaba a punto de volverlos a convertir en tinta. Pero cuando se puso a ello debió distraerse con una Pac-Woman, por que si no no hay explicación para que también él quedase atrapado.
Así que ya ves, ahora te toca a ti acabar con lo que Pac-Man empezó (esperemos recibir su sueldo también...) dibujándolo en el libro donde están encerrados para que elimine todos los fantasmas que allí habitan. ¿Podrás restaurar la paz en el fascinante mundo de los libros con ayuda del lápiz mágico (en serio, los fantasmas tiemblan al oír ese nombre...)?
Aquí dice: "Leer es bueno, pero tiene efectos secundarios..."
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!!Corre, corre, queee te pilloooo!!
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Yo quiero tener uno igual de mascota.
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