Análisis
La catapulta infernal
Una catapulta. Una víctima. Dolor y destrucción sin límites.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 18/06/2009 11:22
Como ya hemos dicho, Pain es más complejo de lo que aparenta. En otras palabras, la mecánica es fácil de entender, pero encadenar bien los golpes y en particular dominar los agarres es todo un desafío de la habilidad. Hay que controlar la inercia y soltar el botón en el momento justo. A veces la cámara se comporta con cierta rebeldía, sobre todo cuando el personaje rebota hacia nuestro punto de vista.
Destruir la ciudad por amor al arte sólo una de las muchas actividades que propone Pain. Cada uno de los escenarios tiene unos cuantos desafíos con sus correspondientes niveles de dificultad y medallas, algunas muy difíciles de conseguir. Aparte de los consabidos juegos de derribar sucios monos, lanzar a un mimo contra los cristales y reventar el máximo de cajas explosivas posibles, tenemos otros de juntar bidones de productos químicos para desatar una traca y localizar ositos llenos de dinamita (sí, en Pain casi todo explota, como en la recién estrenada Terminator Salvation) que nos indican si estamos cerca o no del peluche objetivo. Muchos juegos son un poco clónicos, pero en general el repertorio es lo suficientemente variado.
El multijugador para un máximo de cuatro amigos es bastante apetecible. Además de competiciones por turnos con el mismo mando en algunas de las modalidades descritas anteriormente, tenemos unos cuantos juegos en los que hay un jugador activo y los demás pasivos, cada uno con su mando. Por ejemplo, hay sesiones de bolos en las que el primer jugador lanza con la catapulta y los demás intentan ponerle obstáculos en el momento más inoportuno, pero también partidas de dardos, defensa de fortalezas en la que el rival elige elementos defensivos y alguna cosa más. Nos quedamos con el juego de apuestas: un participante elige dos objetivos de los que hay repartidos por el escenario para desafiar al contrario. Antes del lanzamiento, los otros apuestan a si va a acertar o no.
El Pain descargable carecía de modo online, pero para la edición en formato físico se ha incluido, así que podemos comparar nuestra capacidad de destrucción y de hacernos daño en las partes más sensibles del cuerpo con otros masoquistas a kilómetros de distancia. Le viene muy bien, desde luego.
¿Con qué cuenta la versión en Blu-ray de Pain? El original tenía el escenario urbano conocido como PAINdemonium, mientras que todo lo demás era descargable. En su momento nos quejamos de que no era muy completo, pero ahora tenemos de serie otros entornos como el parque de atracciones (de aberraciones, mejor dicho), el gimnasio, el hangar y el estudio de cine. Además, el apartado “Laboratorio Pain” nos propone contenidos semanales gratuitos y más sencillos en los que los creadores del juego experimentan con conceptos que se podrían incluir en el juego. Dicho de otra forma, son salas de desafíos más pequeñas de lo habitual en las que se distribuyen los elementos en posiciones estratégicas para exprimir a tope la catapulta y sus consecuencias. No es algo que se vea todos los días.
Por si fuera poco, tenemos casi todos los personajes descargables a excepción de David Hasselhoff, así que nos quedaremos con las ganas de humillar al conductor de Kitt más de lo que él lo hace normalmente. En cambio, podemos estrellar contra la pared a Jarvis, nuestro querido Daxter, el luchador mexicano, la chica tonta pechugona, el tipo que se disfraza de vaca, Papá Noel y su compañera navideña, el ninja, un punkie clavadito a Johnny Napalm de Guitar Hero y así hasta un total de 16.