Análisis
Nunca una sombra fue tan alargada en la oscuridad
Cinco años después de la primera entrega en Nintendo 64, Joanna Dark y Rare vuelven a la carga en Perfect Dark Zero. Después de muchas suspicacias, ya está aquí, ¿cumplirá las expectativas creadas?
Por José L. Ortega López
| Publicado el día 19/01/2006 02:27
Jo podrá combinar las armas de diferentes modos si su tamaño lo permite. Podrá llevar dos pistolas iguales, una pistola y una granada o cualquier objeto arrojadizo en la mano izquierda o incluso un escudo antibalas para protegerse de los ataques hostiles. El uso de las armas repercutirá en la habilidad de la letal fémina. Las razones son obvias. Si llevamos unas simples pistolas, el personaje correrá más rápido que si llevamos un lanzamisíles, que resta velocidad y agilidad.
A lo largo de algunas misiones es posible el uso de vehículos, los cuáles son un tanto extraños. En una pequeña parte de una misión manejamos un hovercraft para huir de un recinto. Además de éste, hay otras breves zonas donde está la posibilidad de usar el aerodeslizador y la mochila cohete, los otros medios de transporte habilitados. Es cierto que se podía haber explotado mal el uso de estos medios de transporte, pero a veces es mejor quedarse corto antes que pasarse.
El desarrollo de las fases es bastante dispar. Disfrutaremos de niveles realmente buenos, como en los que Joanna colabora con su padre, Jack Dark en los rascacielos de Hong-Kong, o el que transcurre en una ciudad africana con una ambientación muy parecida a Prince of Persia. Mientras que, en el lado opuesto, hay misiones verdaderamente defraudantes, como la infiltración en una mansión china con final en un "duelo a muerte" con la voluptuosa hija de Zhang Li, o el Templo Azteca, que intenta ser ingenioso con trampas y exploración, pero se queda en eso, un intento.
Las misiones contarán con distintos objetivos a cumplir. Están los principales, que son necesarios para proseguir en la aventura y los adicionales, que no son obligatorios de cumplir, pero aportan duración a las fases que, en la mayoría de ocasiones, pecan de lineales pese a la inmensidad de los escenarios. Cabe comentar que, para otorgar una rejugablidad más amplia, en los niveles de dificultad más altos, los objetivos por misión aumentan, algo útil para no guardar el juego en la estantería antes de tiempo. Pese a todo esto, los objetivos marcados en cada nivel no son nada originales. Se echa en falta el toque original y distinto que tienen los chicos de Rare.
Otro punto negativo es la irrisoria inteligencia artificial con la que han sido dotados los enemigos. Vale que a veces sepan atacar en grupo o de vez en cuando se acuerden de que hay que cubrirse, pero realmente son lamentablemente torpes. Se quedan quietos en posiciones, no saben dar alarmas, van a lo suicida a por Joanna...Con deciros que hemos completado alguna fase sólo pegando puñetazos es suficiente para que nos entendáis. Es algo inadmisible en un shooter, pese a que ésta pueda mejorar levemente en los niveles más avanzados. Tiron de orejas para Rare.
Para salir del, en ocasiones, monótono sistema para un jugador, el uso de Xbox Live será perfecto. En él, se podrán disputar infinidad de partidas multijugador, a destacar el modo cooperativo, con el que poder completar la aventura junto a cualquier amigo del resto del mundo. Para sacar la vena competitiva, estarán los clásicos modos en los que disputar encuentros de "Duelos a Muerte" o "Capturar la bandera".
No, pese al nombre, no es F-Zero.
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¡El gigante verde!
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Joanna en la casa de Gran Hermano.
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