Capcom no se ha comido demasiado la cabeza y ha dotado a Jack es un espíritu 100% Dante, Sieg o Samanosuke, es decir, que ha imprimido al juego un desarrollo completamente Devil May Cry, con ciertos añadidos interesantes como fases de baile al más puro estilo Parappa the Rapper o Jungle Book Rhythm N'Groove.
Si habéis estado en alguna caverna estos últimos años, comentaremos que se trata de una aventura de acción 3D que se desarrolla por fases, cada una con un objetivo prefijado, misiones que irán desde acabar con equis enemigos, hasta abrir una compuerta, hacer para un generador de electricidad, darle una galleta a Igor para poder pasar, etcétera.
El juego comienza con una misión sencilla que sirve a modo de tutorial y nos introduce en la aventura. Tendremos que derrotar a unos cuantos enemigos simples con nuestro látigo, y posteriormente encontrar a Oogie, quien se encuentra en la azotea de la casa del alcalde, ahí aprendemos a utilizar los bailes, algo de lo que os hablaremos más adelante.
Jack cuenta con una serie de ataques básicos con su peculiar arma: Con cuadrado haremos un ataque simple, que aumentará en número de impactos presionando insistentemente el botón, Triángulo, por contra, servirá para coger un enemigo con nuestro pegajoso arma y golpearlo contra el suelo. Manteniendo pulsado cualquiera de los dos botones anteriores, y soltándolo posteriormente, realizaremos un ataque de carga al más puro estilo Megaman, en el segundo de los casos, con triángulo, cogeremos a un enemigo y lo moveremos como si de una hélice se tratase, golpeando a tantos enemigos como se encuentren en el radio de ataque.
La lista de combos comienza siendo simple al inicio del juego, pero aumenta conforme avanzamos, girar sobre nosotros mismos golpeando con el látigo, pegar un golpe en el suelo con la cruceta digital, etcétera. Los golpes podremos ejecutarlos en las batallas y fuera de ellas, de este modo se ha añadido la posibilidad de colgarnos de salientes presionando triángulo, y cuando la zona en cuestión se encuentre iluminada. Saltaremos hasta la plataforma superior, salvando así abismos o recogiendo diversos ítems de potenciación.
Como comentábamos anteriormente, La Venganza de Oogie es un título que se estructura en misiones, 25 más algunas extras, a las que accederemos por orden lógico: Tras superar la primera a la segunda, luego la tercera, etcétera. Aún así, no tenemos una total rigidez, y podremos volver atrás a lo largo del mapa que forma las zonas que visitaremos, desde un cementerio, pasando por un laberinto o la tenebrosa Ciudad Halloween. De hecho, accediendo a nuestro hogar podremos cambiarnos de traje, coger agua curativa de la fuente del pueblo, comprar pociones en la tienda de las brujas, e incluso potenciar habilidades.
Y es que, como ocurría en el previamente citado Devil May Cry, aquí recogeremos diversas esferas naranjas que nos permitirán mejorar nuestras armas, tres en total, comenzando por la Soul Rubber, y siguiendo con otras dos: el disfraz de Rey Calabaza y el de Santa Jack. Estos trajes, que obtendremos según avanzamos en el desarrollo, y activables presionando R1 o L1 según la situación, nos permitirán ejecutar habilidades imposibles de otra forma, por ejemplo con el traje de Rey Calabaza escupiremos fuego, que además de para matar enemigos nos abrirá caminos opcionales si quemamos vallas de madera, el de Santa Jack, por contra, tendrá como peculiaridad lanzar regalos que paralizarán de miedo a los enemigos. Por supuesto, estos dos últimos trajes tienen un "tiempo" de uso, que irá aumentando conforme mejoremos sus posibilidades desde una tienda de la ciudad.
Hasta ahí todo lo normal, pero La Venganza de Oogie guarda algunas características que lo hacen, digamos, especial. Cuanto menos algo distinto a lo típico.
Y para encontrar la peculiaridad, tendríamos que irnos a las batallas contra los enemigos. Sobra decir que serán en tiempo real, y que nos encontraremos jefes de final de fase tan duros como una araña gigante, el profesor Filkenstein, e incluso Oogie. Bien, en estas últimas batallas encontraremos una barra de energía situada bajo la porción de vitalidad de Jack, representada con calabazas.
Dicha barra irá aumentando conforme vayamos recogiendo del escenario diversas notas musicales que expulsará nuestro enemigo, sus súbditos u otros elementos. Cuando llegue al máximo, entraremos en una secuencia de baile similar a la de los títulos de ritmo, donde deberemos presionar una serie de botones para ejecutar un ataque musical al estilo Parappa the Rapper. Esta técnica hará un daño proporcional al número de aciertos y la velocidad de reacción a nuestra pulsación de botones, y una vez realizado la barra volverá, obviamente, a cero.