Análisis
Mmm, ¡Protesto!, de nuevo
Capcom vuelve a la carga con el segundo Phoenix Wright de Nintendo DS, que vuelve a incidir en los elementos mágicos del original, aderezados con alguna novedad puntual
Por satsuinohadou
| Publicado el día 19/04/2007 16:06
Por suerte para esta segunda parte del primer caso contamos con el apoyo de Maya Fey, nuestra asistente médium. En principio se nos exige en este primer caso ser bastante cuidadosos para no cometer errores de rebatimiento, para lo cual podemos incluso escuchar varias veces el testimonio, siendo bastante recomendable presionar para intentar obtener nuevos detalles por parte del testigo.
Las cosas cambian drásticamente a partir del siguiente caso, donde ya si que deberemos realizar el proceso de investigación previa para conseguir pruebas, en un caso retrospectivo donde se ve involucrada nuestra querida Maya. Conforme avanzamos en estos casos nos encontramos con personajes clásicos, como Miles Edgeworth, y descubrimos también nuevos huesos duros de roer, como la despiadada fiscal Franziska von Karma, que utiliza unos métodos cuestionables a la hora de influir en los testigos o tergiversar las pruebas.
Los duelos mentales con los testigos, con la mencionada mecánica de candados que deberemos abrir con nuestra lógica y con el uso inteligente de las pruebas, complican más la acción, debiendo tener cuidado para no hacer el más soberano ridículo, algo a lo que nuestro protagonista está acostumbrado, ya que nuestro cliente podría dar con sus huesos en la cárcel.
La mecánica de las secuencias de exploración es bien sencilla, se nos permite hablar con los personajes en pantalla, observar detenidamente mediante un cursor los objetos presentes en el escenario, así como ir a nuevas localizaciones cercanas, todo ello con el objetivo de localizar evidencias o contradicciones en las declaraciones de los testigos de cargo.
Como pueden comprobar aquellos usuarios que disfrutaran del original, la mecánica de juego, salvo por algunos detalles menores, como la mecánica de conteo de errores, que pasa a contabilizarse mediante una barra de vida que disminuirá de formas diferentes en función del tipo de error, permanece prácticamente inalterada, lo que otorga un carácter más cercano a la expansión que a la de secuela.
Pese a no incluirse casos adicionales al finalizar la aventura, nos encontramos ante un título de una duración muy generosa, con un aumento de las porciones destinadas a la investigación, y una mayor rigurosidad a la hora de aportar las pruebas, aunque por contra se ha reducido la duración de los juicios. Hay que destacar en ambos aspectos el último caso, especialmente brillante a nivel argumental, y respecto a su duración, que multiplica la de los primeros casos.
La fidelidad al espíritu original provoca que ciertos giros o sorpresas puedan ser previstas por parte de los usuarios del primer Phoenix Wright. Este hecho provoca que las pegas que pudiéramos encontrarle a la versión original, sigan prácticamente intactas, como la linealidad, agravada por la falta de elementos más avanzados en materia de control, como sí ocurriera en el capítulo extra del primer Ace Attorney de Nintendo DS. Esta mencionada linealidad se debe principalmente a que el éxito se puede obtener prácticamente de una única forma, sin disponer tampoco de demasiados caminos equivocados, más allá de presentar fuera de lugar pruebas que probablemente en otro momento del diálogo, fueran indicadas.
Los inspirados diálogos, disponemos de personalidades muy dispares: histriónicas, tímidas, extrovertidas, incluso con cierta tendencia al ridículo, algo de lo que incluso no se libra ni el juez, unido al atractivo argumento, dentro de los cuatro casos de asesinato que tenemos que superar, consiguen mantenernos totalmente enganchados, aún teniendo en cuenta la posible sensación de reiteración o falta de evolución. Debemos mencionar que pese a que en términos generales el título mantiene un nivel notable, posee ciertos altibajos en algunos casos o testigos, y podemos encontrar ciertos patrones comunes a todos ellos.
El encuentro con viejos conocidos, como Lotta Hart, el peculiar detective Gumshoe, que quedará en evidencia sentimentalmente en el primer caso, Maya Fey, el propio juez, que protagoniza una divertidísima secuencia de introducción, Ms. Oldbag, otorgan un grado de familiaridad respecto a los personajes muy novelesca, que contribuye a crear una sensación de continuidad que no creemos que sea especialmente negativa a nivel argumental. Este hecho hace más recomendable haber disfrutado del original, aunque en cualquier caso tampoco existirán mayores dificultades si no hemos podido jugarlo, ya que todos los cabos están muy bien atados. Por suerte, las nuevas incorporaciones poseen una personalidad y diseño igualmente inspirado.