Análisis
¡Tonto el que lo lea!
Un chat en red local para una consola que ya incluye el suyo propio, y además por 50€. ¿Puede haber algo más absurdo? ¡Sí, que encima sea un juego nefasto!
Por Julio Ibarra Muñoz
| Publicado el día 23/08/2005 13:51
¿Miniqué? ¿Minijuegos?
Si un juego pudiera sentir y actuar por su cuenta y riesgo, Ping Pals querría suicidarse de forma sádica para acabar así con su calvario. Pero como no es el caso, seguimos con la crítica.
Cuando uno decide probar otras cosas más allá de leerse a sí mismo puede decantarse por los minijuegos para un jugador. Son tres en total y estamos seguro de que compiten entre ellos para ver cual hace sufrir más al desgraciado jugador:
Top 10: Este primer minijuego nos propone algo que ya vimos en el original "1, 2, 3,... responda otra vez", y que tuvo una horrible versión veraniega hace poco tiempo. La mecánica es sencilla, un bot nos pedirá en perfecto inglés que intentemos adivinar 10 palabras de una temática concreta en un tiempo limitado, sin repetir opciones y evitando equivocarnos (aunque los errores no finalizan el tiempo). Un ejemplo es el de tipos de películas, en el que se deben escribir palabras como "action" o "drama". El problema es que el juego no está traducido y estamos obligados a escribir en inglés. Tanto da, tras dos partidas nunca volverás a intentarlo.
Hi-Lo: Con este minijuego se han superado. Un bot parlanchín y vacilón nos propone adivinar que número está pensando, entre 1 y 10. Tú escribes un número y el te dice si has acertado o no. Fin del juego.
Solo-Chat El más difícil todavía. Como su esclarecedor nombre indica, se trata de hablar "solo", o más exactamente con un bot controlado por la CPU. Cada vez que activas el minijuego saldrá un bot distinto que iniciará una conversación en perfecto inglés y en la que se debe contestar Y o N (Yes o No) a cada pregunta que te haga. Fin del juego.
Se acabó. ¿Divertido? El único aliciente es que con estos retos tan absurdos puedes ir ganando dinero para luego hacer ciertas compras. Hay miles de complementos, ropas o fondos de pantalla para adornar al muñeco que nos representa en el chat, y podemos ir guardando nuestros progresos poco a poco, pero sinceramente, ¿qué clase de juego propone hablar con un estúpido bot a cambio de unas monedas que luego sólo sirven para comprar más y más adornos?
¡Viva! He engañado a mis amigos para que jueguen conmigo, ¿ahora qué?
Pues ahora prepárate para recibir una paliza bien merecida... Bien, tras mandar los datos necesarios vía conexión inalámbrica a tus ex-colegas podréis comenzar a chatear alegremente. También pueden unirse a la conversación otros jugadores con otro cartucho, así tendrán su propio personaje personalizado a su gusto, hasta un total de 8 personas por sala de chat (hay 12 salas pero dudamos que se vayan a juntar 96 personas para usar Ping Pals...).
Las opciones son hablar y dibujar cosas que verán tus amigos, a 10 metros de ti y en su propia Nintendo DS, o también probar dos minijuegos creados exclusivamente para jugar con más gente:
Hot-Potato: La versión de "Pasa la bomba" más ridícula de la historia. La máquina nos irá indicando que jugador lleva la bomba y cuanto tiempo queda hasta que explote. Cuando un jugador tiene el explosivo debe escribir "pass" para pasar y esperar a que le estalle a otro. No es precisamente la juerga padre, no.
Doodle: El único minijuego medianamente potable, quizá porque han copiado directamente la mecánica del juego de mesa "Pictionary". Un jugador debe dibujar la palabra que le indique la máquina y si alguien acierta que es, tendrá que dibujar en el siguiente turno. Igual que en el resto de minijuegos, se repartirán monedas dependiendo de la pericia de cada participante.
Un esquimal hablando con una jovencita de buen ver. ¡Viva, en Ping Pals todo es posible!
|
No hagas caso a Kathy, los minijuegos son una tortura
|