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La física de la bola está perfectamente conseguida, y el movimiento y control de los flippers nos permitirá con un poco de práctica, lanzar certeros tiros a las rampas u objetivos deseados. La inclusión de eventos cronometrados, como las luchas contra los Pokémon Legendarios, que se moverán por la pantalla lanzando ataques, que quemarán, congelarán o electrificarán nuestra Pokéball, privándonos de su control temporalmente, o defensas que deberemos evitar o romper, hacen que debamos intentar varias veces su captura.
El desarrollo de las partidas puede llegar a ser tan largo que se nos permite grabar la partida y continuarla en cualquier momento, en nuestro caso hemos superado las dos horas con una única partida, convirtiéndose en una tarea absolutamente adictiva el ir completando la Pokédex, que podremos consultar en un menú destinado a tal efecto, donde veremos los Pokémon capturados y los avistados, el resto aparecerán como interrogaciones.
Técnicamente se trata de un juego que cumple sin demasiados alardes, mesas detalladas, con la inclusión de los Pokémon perfectamente reconocibles, tanto los enormes legendarios, como los Pokémon para capturar o criar, sprites de una buena calidad, especialmente para un pinball.
A nivel sonoro el juego incluye sonidos y melodías características dentro de la saga, desde la melodía de evolución, los sonidos de los Pokémon, como Pikachu al golpear la bola y salvarla, que completan un apartado bastante bueno, aunque de nuevo, quizás no sorprenda excesivamente, pese a contener una buena variedad de melodías.
Concluyendo, debemos decir que estamos ante el mejor pinball del sistema, tremendamente superior al Super Mario Ball de Fuse, los que serán responsables del Metroid Prime Pinball de Nintendo DS, pese al enfoque más original del título de Game Boy Advance. La inclusión de los elementos característicos de la saga como captura, cría y evolución, el reto de capturar a los 201 Pokémon, se convertirá en una tarea obsesiva que hará que las horas vuelen a los mandos de nuestra Game Boy Advance.
Pese a que técnicamente no innove demasiado, y jugablemente sea bastante clásico, la presencia de sólo dos mesas no empaña un resultado excelente y recomendable no sólo a los fans de Pokémon, si no a los amantes de las máquinas del millón.
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