Esta es la clase de juego que es divertido analizar, por lo pobre que resulta. Es comprensible- dentro del marco de la moral mercantil según la cual puedes vender a tu madre por un cartón de vino- que aprovechando la licencia, se intente sacar tajada del éxito de la película para hacer un juego algo pobre, como ocurre con otras adaptaciones tales como "Los Increíbles". El problema es que en el caso de The Polar Express, esta adaptación resulta incluso más desafortunada.
A nivel jugable, se puede decir que nos encontramos con un juego que tiene como mayor cualidad el ser bastante variado. Para recuperar los billetes de tren de los niños, deberemos ir de vagón en vagón haciendo minijuegos. Un partido de tenis, una infiltración, un combate de lanzamiento de comida, un juego de atrapar a ratones mecánicos, etc. Este concepto realmente no suena mal, y de hecho podría haberse explotado de una forma más que correcta. Pero este no es el caso. El control de nuestro protagonista se reduce básicamente a saltar, agacharse y correr por ahí, además de disponer de un botón extra para hacer la acción que requiera el minijuego, generalmente lanzar algo o manipular algún objeto. El problema reside en que, realmente, se mueve todo toscamente, y si bien no sería justo decir que llega a ser frustrante, es bastante molesto que a veces el protagonista tenga una capacidad de reacción bastante lenta a nuestras órdenes. De hecho, pese a que por lo general el control más o menos aprueba, existirán algunos momentos realmente insoportables: un ejemplo de esto es el minijuego del combate contra la marioneta Scrooge, en el cual deberemos tomar bolas de nieve con el botón de cuadrado. Pues bien, para desgracia del jugador, el protagonista debe estar fastidiado por usar guantes, porque muchas veces cuando intentemos pulsar el botón para agarrar la pelota, el niño no se moverá, cosa bastante inoportuna teniendo en cuenta que tenemos a una marioneta maníaca deseando matarnos.
Pasar a analizar todos los minijuegos llevaría mucho tiempo, pero quizá merezca la pena comentar algunos. Hablando con propiedad, no hay en este juego un solo minijuego realmente divertido, pero sí existen algunos con cierto interés o por lo menos, ligeramente distraídos. En uno de ellos, deberemos encontrar entre las cajas de juguetes de un vagón un billete de tren. Sin embargo, de esas cajas- si no sale el billete- salen muñecos tétricos que asustarán al chaval que nos acompaña, que ilumina con la linterna para que podamos ver. ¿Qué debemos hacer? Pues ir probando de caja en caja hasta que salga, esperando siempre a que el personaje con la linterna llegue a iluminar la caja. Si fallamos, el niño se asustará y habrá que comenzar de nuevo. ¿No suena interesante, verdad? Es cierto, no lo es. Otro ejemplo, quizá algo menos aburrido como juego, son los múltiples momentos de combate. Ya sea con bolas de nieve, comida o peluches, deberemos enfrentarnos a monigotes asesinos, disparando con el botón de cuadrado lo que recojamos, e intentando esquivar escondiéndonos tras los muebles y cajas del tren. En algunos de estos juegos, apuntar es difícil dada la poca precisión del control, mientras que en otros el juego apunta automáticamente, pues los enemigos están en un punto alto y a los diseñadores del juego no les ha apetecido incluir la opción de regular la altura del lanzamiento...¡Viva! ¿Más ejemplos? En el juego de infiltración, deberemos entrar en la cocina sin que el cocinero nos vea, estilo Metal Gear Solid. No suena mal, pero por alguna razón nuestro protagonista no se puede mover agachado, lo que nos obliga a correr siendo perfectamente visibles. Sumado a esto, está el hecho de que el cocinero en ocasiones no nos verá aunque pasemos por su lado, mientras que a veces parecerá tener ojos en la espalda: el truco no está en fijarse hacia donde mira el cocinero, sino en aprender- a base de intentos fallidos- donde se supone que tiene los ojos el cocinero cuando supuestamente parece estar mirando a otro lado, o en otras palabras, en aprender donde han decidido que mire en cada momento, aunque eso no coincida con lo que se muestra en pantalla...¡Viva! ¿Más ejemplos? Un juego de empujar cajas, muy al estilo de lo visto en Ocarina of Time en el templo del hielo, pero esta vez todo el reto consiste en apartarlas del camino para crear una vía por la que deberá moverse nuestra amiga. Otro es un estilo plataformas en dos dimensiones (con entorno diseñado en 3D, pero de scroll lateral) en que treparemos una montaña de regalos, esquivando a paquetes de regalos asesinos que van saltando por ahí para agredirnos (no es broma). Si caemos, descenderemos pisos abajo, y eso quiere decir tener que volver a subir un largo trecho...¡Viva! Otro ejemplo: hay misiones estilo juego de baile, en que deberemos repetir la secuencia que se nos muestra siguiendo el ritmo...el problema es que son secuencias de cuatro botones, y se nos indica cuando debemos pulsarlos...¿A alguien le cuesta recordar una secuencia de cuatro botones que luego ha de volver a pulsar de forma pausada? ¡Viva! ¿Más? En una de las misiones, un niño estúpido se meterá por unas cintas de transporte tras un regalo, y tendremos que ir tras él dando a palancas para mover las cintas de forma correcta...el secreto consiste en seguir el camino recto, ver una palanca, y darle. Veinte minutos dándole a palancas en línea no es mi idea de diversión. La última misión es algo tan anti-climático como conducir una nave de regalos por una ciudad, esquivando objetos. El trecho final consiste en un pasillo de edificios donde es prácticamente imposible conducir, por lo que ganar o no depende en cuantas vidas nos queden, para poder aguantar hasta el final...¡Viva!
Pero no hay que ser injustos, cabe decir que algunos de estos minijuegos son pasables. Por ejemplo, en uno de ellos deberemos perseguir al revisor sobre el techo de los vagones del tren, esquivando los obstáculos que llegan. Es un juego de un ritmo bastante frenético y a veces algo frustrante, pero lo cierto es que por lo menos tiene bastante acción. Sin embargo, es cuestionable la razón por la cual los desarrolladores decidieron poner un minijuego tan difícil, teniendo en cuenta que es un juego para niños. Otro de los juegos pasables nos tiene esquiando por una ladera, esquivando los obstáculos. El problema en este radica en que hay tantos elementos en la pantalla que es casi imposible ver los obstáculos, pues aparecen en tus narices cuando están a dos metros de tu personaje. Y sin embargo, también es un juego con un ritmo suficientemente rápido como para despertarnos de los soporífero que resulta en general The Polar Express.
La versión de PlayStation 2 también incluye dos minijuegos de EyeToy, uno de apartar la nieve que cae y otro de decorar un árbol de navidad. No, no, estos tampoco son nada divertidos.
¿Serás capaz de recordar cuatro botones? ¡Este juego pone a prueba tu inteligencia!
|
Lucy in the Sky With Diamonds
|
¿Qué hace un muñeco como ese en un bosque aislado de la civilización?
|
No, ese obstáculo no te decapita, pero sí te retrasa en la misión
|
La última misión del juego es tan divertida como hacer integrales
|