Análisis
El Cherokee que todos llevamos dentro
Después de años de cancelaciones y retrasos, por fin podemos disfrutar de uno de los FPS más innovadores de los últimos tiempos.
Por Javier Ojeda Pérez
| Publicado el día 12/08/2006 11:43
Otro aspecto que sobresale gráficamente hablando es el de los escenarios; y es que, aunque en un principio se pueda pensar en la monotonía que pudiera haber al estar en un continuo dentro de la nave, en cuanto se empieza jugar se puede ver la maestría con la que los desarrolladores han llevado a cabo este aspecto. La originalidad con la que se nos presenta la nave, siendo totalmente biólogica, es sublime. Por llamarlo de alguna manera, parece que tenga vida propia: conductos de desecho, membranas naturales que nos sirven de puertas y protuberancias en forma de tentáculo que nos atacarán si no andamos con cuidado. Quizás en este aspecto se pueda criticar el que haya demasiado interiorismo y pocos parajes al aire libre, sin embargo, es comprensible dado el estilo de juego; y realmente, las veces que se nos presentan paisajes exteriores se hace con una calidad bastante notoria e incluso espectacular en algunos casos.
Sonido
La BSO del juego no cobra una gran importancia a lo largo del mismo y en ocasiones, pasa desapercibida. La mayoría del tiempo lo pasamos oyendo el sonido ambiente de la nave y sus "inquilinos" , que es donde precisamente se luce el título: sonidos de los enemigos, explosiones, disparos e incluso el chillido del halcón que nos acompañará buena parte del juego están llevados a cabo de una forma magistral y engrandecen al título en este apartado sonoro. El punto negativo se encuentra en la ausencia de doblaje al castellano, pero con la poca abundancia de diálogos y el subtitulado, quizás este pequeño fallo pase a un segundo plano.
Jugabilidad
Sin embargo, donde realmente Prey muestra la innovación es en el plano jugable. Aunque no confundamos términos, evidentemente, en Prey como en todo FPS la clave es avanzar mientras eliminas enemigos a través de capítulos. En esto no es diferente a los demás representantes del género. Prey destaca en los pequeños detalles jugables que hacen que no lo veamos como un FPS cualquiera. Desde el principio notaremos que su desarrollo es mucho más lento de lo que normalmente son este tipo de juegos, principalmente por la inclusión de puzzles esporádicamente, que no están dotados de una gran dificultad, pero que sin embargo, aportan una frescura necesaria al título. Uno de los aspectos más originales que el título presenta en esta resolución de puzzles es la posibilidad que Tommy tiene de dividir su cuerpo y poder controlar a su "yo espiritual", que incluso tendrá su propia arma: un arco cherokee. Como ya hemos comentado, esta característica es muy usada a lo largo de la aventura para la resolución de los diferentes puzzles. Más de una vez encontramos, por poner un ejemplo, una barrera por la que sólo podemos pasar con la esencia espiritual de Tommy, por lo que debemos adoptar esta forma y activar un interruptor/botón que desactive esta barrera.
La alternancia con el otro "yo espiritual" no es la única novedad que presenta la jugabilidad en Prey. Las demás novedades que se nos presentan vienen dadas gracias a la propia tecnología de los alienígenas. Una de las características más originales que el título nos presenta es el uso de la gravedad. Es una de los aspectos más sorprendente del título e incluso quizás al principio llegue a marear o descolocar a algunos, sin embargo, su inclusión es un auténtico acierto y la originalidad que aporta a la resolución de puzzles es impagable. Más de una vez nos encontraremos con enemigos que nos disparan desde el techo o tendremos que activar mecanismos para cambiar la dirección de la gravedad dentro de una habitación para así seguir avanzando.
Toda arma es buena, incluso una llave inglesa.
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El lado espiritual de Tommy dará guerra a los aliénigenas.
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Desde el techo también nos amenazan.
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