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Cuando segundas partes pudieron ser mejores.
El aspecto más flojo de "Las Arenas del Tiempo" y que apartaba al título de ser una Obra Maestra, era su reducida duración, que apenas llegaba a las 8 horas. "El Alma del Guerrero" mejora este aspecto pero no llega a resolverlo. En esta ocasión la duración alcanza unas 12-15 horas dependiendo de la pericia del jugador. En los modos de dificultad más avanzados la cifra aumenta considerablemente por razones que detallaremos más adelante. Dicha duración, por desgracia, está alcanzada mayormente de una manera artifical, obligando al jugador a pasar varias veces por los mismos escenarios. Este "BackTracking", que si bien está muchas veces justificado por el argumento, no está bien resuelto ya que simplemente nos limitamos a pasar por estas zonas sin que apenas haya incentivos a explorarlos en detalle haciendo uso de habilidades recientemente adquiridas y que no teníamos en nuestro primera visita. Aunque no tenemos que volver a resolver los mismos puzzles, no hay atajos que acorten de manera significativa este trámite.
El desarrollo del juego no solo se ve afectado por este defecto, sino que también se ve afectado en gran medida por la bajada de calidad en el diseño de niveles. Al no haber sido capaces de idear muchas nuevas situaciones plataformeras, echando mano de todas las que habían en el juego anterior, el juego pierde sabor, en ocasiones por completo. Las zonas de plataformas que en la primera parte eran vibrantes, en la segunda dan la sensación de ser más bien un mero trámite. Tampoco estamos diciendo que el juego sea un petardo ni mucho menos. De hecho tiene situaciones nuevas muy bien resueltas, como enfrentamientos contra jefes donde debemos agudizar nuestra habilidad en los combates, o los momentos en los que aparece el temido Dahaka, en los que deberemos huir de él atravesando zonas de plataformas a toda velocidad para evitar que nos coja. Es sin duda en estos momentos donde las zonas de plataformas brillan con auténtica intensidad.
Tampoco podemos olvidarnos de los combates. Al tener un mayor protagonismo que en el juego anterior y dado el brillante sistema de combate, luchar contra los enemigos resulta muy divertido y rara vez llegan a cansar. No solo por la espectacularidad de las animaciones, sino también por esa posibilidad de "experimentar" combos y acabar con los enemigos de las formas más creativas y (por qué no decirlo) sanguinolentas que se nos ocurran. Además que los enemigos no son ningunos parias. La dificultad es mucho más elevada que en la primera parte y los enemigos producen mucho más daño, por lo que las peleas son un auténtico reto. De hecho hay momentos que son tan difíciles que los jugadores más inexpertos pueden frustrarse, incluso en el nivel de dificultad fácil. Por fortuna no es nada que no se solucione con algo de práctica. Incluso los más atrevidos pueden intentarlo en los niveles normal y difícil, que hay momentos realmente duros y que alargan la duración como hemos mencionado antes.
El juego cuenta con dos finales y bastantes secretos, aunque estos son tan solo algunos vídeos y ArtWorks sin demasiado interés, por lo que su rejugabilidad tan solo lo encontrarán aquellos jugadores osados que quieran ponerse a prueba en los niveles de dificultad.
Ya cerrando conclusiones, "Prince of Persia: El Alma del Guerrero" resulta un juego que decepciona bastante, y no solo por la larga sombra que dejó tras de sí "Las Arenas del Tiempo". Incluso sin tener este punto en cuenta, la desacertada dirección artística, el inefable apartado sonoro y la cierta dejadez en el desarrollo impiden a este juego brillar a la altura de los grandes y ser un imprescindible. No obstante hay que darle al César lo que es del César y, en su conjunto, "El Alma del Guerrero" es un juego notable que ofrece ratos de diversión de la buena. En definitiva, un juego de acción y plataformas muy recomendable para los que les guste el género.
Por David García Abril.
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