Análisis
La Fuerza del Guerrero
Vuelve el Príncipe de Persia con ganas de venganza en una aventura oscura y lúgubre. Acción a raudales con el plataformeo marca de la casa nos esperan. ¡Cambia tu destino!
Por Rebel
| Publicado el día 01/01/2005 16:04
Introducción
Prince of Persia: El Alma del Guerrero es la secuela de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, el hit de Ubisoft de hace un año para las tres plataformas de nueva generación y PC, y sensacional traslado de la clásica y mítica saga a un entorno 3D definitivo.
Siendo como era Las Arenas del Tiempo un título con una mezcla de acción y plataformas realmente interesante, una ambientación sublime y un diseño general que alcanzaba niveles difíciles de predecir, fue un juego que no correspondió en ventas las expectativas que sus creadores habían depositado. No hablamos de un fiasco sin remedio, pero sí de un chasco de más o menos calibre teniendo en cuenta el esfuerzo invertido por el estudio de Ubisoft en Montreal para su creación.
Pues si algo no vende todo lo que pensamos que debería, habrá que cambiarlo de algún modo y habrá que masificarlo y adaptarlo más a lo que la gente demanda, debieron pensar los desarrolladores. Y así nació el concepto de El Alma del Guerrero, una secuela directa que hace gala del mismo Príncipe que todos conocemos, pero que poco o nada tiene que ver con su antecesor en lo que a estética e inspiración se refiere: el nuevo Prince of Persia es un juego oscuro, desmesuradamente adulto hasta llegar a cotas ridículas con momentos totalmente innecesarios y salidos de madre, un juego con unos niveles de violencia y gore extremos, y un juego que ha perdido por completo el carisma que rebosaba en pos de ofrecer una experiencia más casualizada y buscando las ventas fáciles.
Por fortuna, en el fondo hay que decir que no es un mal título en ningún sentido, y que si se compara fríamente y punto por punto con el original saldría vencedor en bastantes apartados, pero que no transmite prácticamente nada al usuario y cuya atmósfera pobre y desentonada le hace desmoronarse en uno de los aspectos más importantes de estos juegos, como es la puesta en escena. Digamos que El Alma del Guerrero es la variante moderna de la franquicia, dejando a un lado el cariz y personalidad de los títulos anteriores y optando por enfatizar con más fuerza en componentes típicos del mundo de hoy (música rock a todo trapo, tramos sangrientos a puntapala, contenido pseudo-erótico con muchachas ligeras de ropa y FMVs ciertamente calentitas, etc, etc). Las ventas lo agradecen... la magia y la sensación al jugarlo, no.
Pero pasemos a observarlo con más detenimiento y punto por punto.
Jugabilidad
Si se ha completado Las Arenas del Tiempo, la jugabilidad del Alma del Guerrero no ofrece notorias novedades en lo que a plataformeo se refiere, ya que prácticamente todos los movimientos conocidos están aquí presentes y en unos niveles similares, con la introducción de alguna que otra nueva posibilidad, como es el poder colgarse y descender por banderas con una espada o daga, o utilizar una cuerda para impulsarse horizontalmente por una pared y poder llegar a otro saliente.
El diseño de niveles continúa siendo brillante y espectacular pese a que los escenarios -salvo contadas excepciones- son feos, carentes de chispa, y con unos paisajes y alrededores francamente insulsos y descafeinados, toda una pena sin género de dudas, aunque acorde con el contexto que adopta el juego. Llegar desde una posición A hasta una posición B en un mapeado concreto mientras se dan saltos de todo tipo y se avanza colgándose y trepando por cualquier parte es adictivo y mantiene el estilo inconfundible Prince of Persia, aunque la frescura ha desaparecido en buena medida, como es lógico.