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Pronto tendremos que luchar, una de las mecánicas de juego que hace un uso más intensivo del Wiimote y el Nunchuk. Los movimientos del Wiimote servirán como ataques con la daga principal del Príncipe, aunque, como podéis imaginar, sin que se reconozca de ninguna forma el ángulo y dirección de nuestros movimientos para que se representen en consonancia en pantalla. El control del arma secundaria que podamos llevar equipada, y que posee una duración limitada, se realiza con el Nunchuk. Una de las novedades de Las Dos Coronas en materia de combates residía en poder pillar desprevenidos a los enemigos e iniciar las matanzas veloces. Un ligero movimiento con el Nunchuk activa una secuencia Quick Time Event en la que tenemos que golpear con el Wiimote cuando se nos indique en pantalla, muy útil para no generar innecesarias alertas y acabar fácilmente con toda clase de enemigos.
Como ocurriera en El Alma del Guerrero, tenemos disponibles diversas combinaciones de movimientos de ataque y acrobacias, que nos permiten, por ejemplo, caminar por una pared, rebotar contra una plataforma angulada y atacar con una muerte veloz, descolgarnos desde un poste para acabar sigilosamente con un enemigo, agarrarnos de una columna y girar para atacar, saltar contra un muro y dirigirnos contra el rival, apoyarnos en el enemigo, saltar sobre su espalda y o bien lanzarlo, incluso al vacío, o atacarle con un tajo por la espalda. Todas estas acciones implican mover el Wiimote un número de veces hacia abajo, combinándolo con alguna pulsación de botones, generando infinidad de combinaciones. Podemos rematar a enemigos caídos, realizar ataques en carga, patas de barrido, patadas aéreas, caída del ángel vertical, técnicas especiales con dos armas, de una manera muy similar a lo que pudiéramos ver en PlayStation 2, pero sustituyendo la pulsación de los botones por movimientos del Wiimote.
Al igual que ocurriera cuando hablábamos de Twilight Princess, este sistema de control para las batallas genera ciertas sensaciones de machacabotones aleatorio, y no nos permite la suficiente precisión y profundidad que sería deseable, o que por prestaciones teóricas puede ofrecernos el Nunchuk y el Wiimote.
Además de estos movimientos de combate, se nos introducen acciones de riesgo como descolgarnos con el cuchillo, rasgando banderolas, clavar la daga en unos asideros para impulsarnos en saltos, balancearnos de barras verticales, que convierten a nuestro héroe en todo un equilibrista.
La parte inicial del juego ejerce de tutorial, y no será hasta cuando localicemos a la Emperatriz del Tiempo, y asistamos a su muerte a manos del malvado visir, cuando realmente comience el juego. Este asesinato impune, ante el que nada podemos hacer, desencadena acontecimientos imprevistos, como la transformación del visir en una malvada criatura monstruosa, o la afectación por parte del Príncipe de la oleada de Arenas del Tiempo, que generan que se le fusione la cadena a la que estaba atado. Pronto descubrimos que algo nos ha ocurrido, y aparece una consciencia que trata de controlarnos, y que toma la forma del Príncipe Oscuro, nuestro alter ego con habilidades distintivas, marcadas por su consumo de poder, que le hace perder energía constantemente, recuperable a través de Arenas del Tiempo, su aumento de poder, o la disponibilidad de la Daga-Látigo.
Esta cadena nos permite realizar acciones muy interesantes, tanto en combate, para realizar ataques de un buen rango, como en los elementos plataformeros, de cara a asirnos a postes, arrastrar bloques, activar interruptores, etc. El control de esta cadena es bastante intuitivo y hace necesario el movimiento del Nunchuk.
El contacto con el agua devuelve al Príncipe a su forma original, aunque la consciencia siga estando allí. Nuestro siguiente descubrimiento será una red de puertas de arena que interconecta diversas ubicaciones de Babilonia. Para entonces ya tenemos acceso a los poderes de control del tiempo de las Arenas, que nos permiten retroceder en el tiempo para evitar algunos errores en saltos, o combates, ralentizar la acción, atacar con virulencia con los vientos de arena o las tormentas de arena, todo ello a costa de los niveles de arena almacenados. Estos niveles están representados por un indicador de depósitos circular de hasta seis ranuras, situado en el interior del anillo expandible de vida, y a la izquierda de la barra de energía del arma secundaria. La cantidad de tiempo que podemos retroceder está marcada por el temporizador de poder, sitúado justo debajo del anillo de vida, hasta completar el círculo completo.
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