Análisis
En la Intertoto
PES 2008 es un frenazo en la calidad de la saga estrella del mercado futbolístico
Por José L. Ortega López
| Publicado el día 08/11/2007 18:21
El principal referente y atractivo de la saga siempre ha sido su jugabilidad. Realismo y tensión son las palabras que sin duda mejor definen cada encuentro en Pro Evolution Soccer. El lado positivo es que estos factores se siguen manteniendo al pié del cañón, aunque no estaremos exentos de cabrearnos por la falta de acierto de nuestro equipo y la pasmosa efectividad de los rivales que con un gol en el minuto noventa sentencian la contienda. La cara negativa radica en la tendencia de ofrecer encuentros más rápidos, frenéticos y dinámicos ha aumentado de manera desmesurada, saliéndose totalmente de la esencia que ofrecían en anteriores entregas. En Pro Evolution Soccer 2008, esto aumenta aun más si cabe.
La velocidad del juego resulta pasmosa, muy alejada de los encuentros reales, y ya no eso, si no de entregas anteriores, como Pro Evolution Soccer 3, sin ir más lejos. El aumento en el dinamismo desde entonces para aportar al juego un mayor grado de frescura pasaba más o menos desapercibido, pero lo de esta temporada es, francamente, un paso atrás. Desconocemos si es por no tenerle tomada la medida a la nueva generación o por las nuevas resoluciones, pero resulta extraño que el esférico viaje a una velocidad de vértigo en los pases largos o al pie en distancias cortas. Más sorprendente resulta plantarse en la meta rival sólo con un par de paredes o que tras robar un balón con Pepe, el central del Real Madrid, en el medio del campo, podamos regatear a toda la defensa y al portero para establecer un gol en el marcador. Este último caso es totalmente verídico.
Las novedades en el apartado jugable son ínfimas, pero interesantes. En las tácticas del partido podemos seleccionar qué jugadores suben al remate ya sea de un córner o una falta peligrosa. Es muy aconsejable, ya que debido a la mayor envergadura de los centrales, las posibilidades de marcar gol aumentarán. Los saques rápidos son ahora una verdad y no un paripé como en el año pasado, que tras el pantallazo negro, estaba incluso la barrera colocada y el balón iba dirigido a la zaga rival. Como añadido gracioso, pulsando los dos gatillos izquierdos nuestro jugador simulará un piscinazo, aunque resulta difícil engañar al árbitro y en la mayoría de ocasiones nos ganaremos una merecida cartulina amarilla.
Aunque las novedades resultan interesantes, no hubiera estado de más que la fluidez o la respuesta en el control de los jugadores hubiese mejorado. En muchas ocasiones, reaccionan de una manera torpe, robótica. Y siguen careciendo de Inteligencia Artificial, al menos no muy cuidada. Ya podemos crear un contragolpe de tres para dos, que nuestros delanteros se quedarán mirando como intentamos regatear sin ofrecer el apoyo ni el desmarque. Pese a todos los errores, con bajadas de frames constantemente incluídas, la jugabilidad de PES sigue teniendo ese "algo" que nos pica para disputar un partido tras otro.
En lo referente a los modos de juego, tampoco contamos con diversas novedades al frente. Amén de las diversas ligas de los países que previamente hemos mencionado con sus correspondientes sub-competiciones, no podía faltar la Liga Máster. En ella, comenzando en las divisiones inferiores, manejamos a un club con una plantilla de jugadores no conocidos con el objetivo de llevarla a base de muchos esfuerzo, a lo más alto. Las únicas novedades en este aspecto son diversas escenas de la afición apoyando o los jugadores en ruedas de prensa o firmando autógrafos a la salida de los entrenamientos.
Una de las novedades más jugosas la encontramos en el Modo Edición. En él y con una cámara digital, podremos retratarnos para trasladar nuestro rostro al juego, lo que aporta una sensación, cuanto menos, agradable. También, podremos "virtualizar" cualquier camiseta para lucirla durante los encuentros. Aporte interesante para añadir a los equipos sin licencia.