Análisis
Mecánica de fluidos
El juego más empírico que hemos jugado en años. Ciencia y videojuegos se fusionan para mostrar un nuevo tipo de puzles.
Por Juan Emilio Palomino González
| Publicado el día 10/02/2012 09:16
Charco. Eso significa Puddle. El nuevo juego de la empresa parisina Neko Entertainment y que distribuye en las plataformas de descarga habituales Konami Digital tiene como principal protagonista a un charco. Ya puede ser agua, pintura, mercurio o lava. Este juego que mezcla los puzles con las plataformas nos propone niveles de dificultad creciente en los que deberemos sortear los obstáculos hasta llegar a la meta. Se trata de una interesante propuesta que está disponible en el Bazar de Xbox 360 desde el pasado 25 de enero por 800 Microsoft Points y un tamaño en disco de poco más de 860 megas. El juego está disponible en la Store de Sony, pero la novedad es que además de la correspondiente versión de Playstation 3 estará disponible dentro de muy poco una adaptación para la PS Vita.
Efecto mariposa
Todo tiene un principio. Un vaso de agua que se deja encima de una mesa, una lata medio volcada o un vaso de precipitados en un laboratorio puede ser el punto de partida mientras que recorremos cualquier cosa como tuberías o depósitos oxidados hasta llegar a la meta. Como ocurría con LocoRoco, nuestra interacción con la pantalla se limita a los dos gatillos del mando, de manera que con ellos controlaremos la inclinación de todo lo que aparece en pantalla de un lado al otro. La fuerza de gravedad, la fricción de los líquidos con las superficies y las físicas condicionan el movimiento. Si queremos subir una pendiente, deberemos volcar todo el líquido en el lado opuesto y cambiar rápidamente al que queremos que se dirija para que el impulso ayude a lograr nuestra meta. Claro que hay obstáculos y trampas que estarán en consonancia al entorno en el que nos encontremos, como las llamaradas de una fundición o las plantas carnívoras de u jardín, que reducirán el volumen inicial.
De hecho en la pantalla (arriba a la izquierda) aparece un tubo de ensayo con la cantidad de fluido que tenemos disponible y una marca roja nos indicará el máximo del mismo que podemos extraviar antes de que nos den el nivel por perdido. Si consideramos que podemos hacerlo mejor, podremos pulsar el botón "Back" para que se reinicie automáticamente, pero el juego necesita volver a cargar el nivel desde el principio y este retraso que se produce puede llegar a desesperar cuando lleguemos a partes más elaboradas.
El apartado gráfico es muy serio, escrupulosamente científico. Aunque encontramos puntos en común con el mencionado LocoRoco o World of Goo, lo cierto es que estamos ante un título de aspecto más áspero y seco. Muchas sombras, mucha textura predefinida y simples mezclas de colores para que el líquido que fluye por la pantalla destaque sobre el entorno. Al terminar cada nivel seremos correspondidos con una medalla según la cantidad de fluido que llevemos hasta el final y el tiempo empleado. Pues bien, nuestra actuación aparecerá en una gráfica en la que encontramos marcado t(s) para los segundos empleados y p(mol) para la sustancia que nos sobre. En función de estos parámetros nos aparecerá el símbolo químico de la medalla obtenida.
Conclusiones
Un título tan científico como es el que nos ocupa no escapa a otro proceder innato a esta rama: el ensayo y el error. La clave para lograr los mejores resultados se encuentra en repetir una y otra vez cada uno de los niveles hasta familiarizarnos con la inclinación necesaria para solventar cada inconveniente. El problema lo encontramos en su lento desarrollo, que puede sacar de quicio al menos tranquilo, y el tiempo que tenemos que esperar hasta que el nivel comience de nuevo una vez reiniciado. Por lo demás se trata de un juego inteligente, que mejora cuanto más se progresa y cuyo amplio abanico de recorridos se ve fortalecido por el modo "Laboratorio" en el que podremos crear a nuestro antojo. Quizás con un estilo más afable el juego llegaría a un público más amplio, pero encandilará a los que busquen un reto en el que la habilidad y la inteligencia fluctúen en la misma dirección.