Análisis
Un mol de retos
Este juego no retiene líquidos sino todo lo contrario.
Por Pablo Ayllón Lolo
| Publicado el día 10/02/2012 09:13
En términos químicos, Puddle es una disolución de Loco Roco y Mercury Hg al cincuenta por ciento. Del primero coge un control sencillísimo con sólo dos gatillos para inclinar un escenario bidimensional y del segundo la idea de guiar un líquido entre multitud de obstáculos. No es lo más raro que hemos visto, pero por menos de diez euros uno hace las paces con la física y se olvida de la ristra de cates que le cayeron por su culpa.
El objetivo del juego consiste en llevar un chorro (más bien la mayor parte de él) desde la salida hasta la meta en el menor tiempo posible para obtener una buena calificación. Resulta curioso que el oro, la plata y el bronce aparezcan representados con sus respectivos símbolos de la tabla periódica, pero es que además la puntuación se obtiene a partir de una fórmula matemática. En total tenemos 48 niveles de distinta longitud y lo bastante traicioneros como para obligarnos a repetir, algo de agradecer en un reto tan bien medido como el de Puddle. La pega es que los tiempos de carga se antojan un tanto excesivos; pero bueno, siempre curten.
Aunque al principio hemos dicho que a Puddle sólo se controla con dos gatillos, lo cierto es que también tenemos la opción de utilizar Move o, atención, el Sixaxis, esa función que algunos recordarán vagamente de Heavenly Sword. En los tres casos responde bien, pero tal vez el primero sea algo más preciso. Lo importante es tener pulso para regular la velocidad del chorro entre caídas libres, quemadores y plantas carnívoras, porque cada gota perdida nos aleja de la cantidad de líquido necesaria para llegar al final. Eso es el desarrollo normal del juego, pero debemos decir que en Puddle también hay momentos bastante originales y pruebas que en otras circunstancias pasarían por jefes.
El mayor problema del juego de Konami es la cámara, que no se aleja lo suficientemente del chorro cuando está estirado. El fluido se junta y se separa como el de Terminator, por lo que es fácil perder la pista a una parte que se ha quedado rezagada. Es algo que no ha pasado desapercibido ante los diseñadores, tal y como demuestran los puntos del escenario pensados para hacer un descanso antes de ir a por el siguiente tramo, y aunque no es demasiado sangrante no estaría de más un poco de flexibilidad en este aspecto.
Si te gusta trastear en el laboratorio pero no has escogido esa trayectoria profesional, Puddle está destinado a cumplir tus expectativas. El diseño es bastante bonito, la física se luce en condiciones y la dificultad anima a seguir hasta completar todas las fases, labor ardua cuando la cámara no logra apañarse pero gratificante cuando nos aprendemos sus trucos. Una vez hayamos terminados los puzles nos quedará sacar todos los oros, buscar un sitio en la clasificación y experimentar en el modo libre que se ha incluido a una descarga ya de por sí muy completa.