Con los gatillos izquierdo y derecho accederemos directamente a usar las pociones de vida y regeneración de maná (imprescindible para realizar acciones). Con el stick derecho tendremos acceso a otro menú de acceso rápido de habilidades y poco más. Wizarbox no pensó que los jugadores a lo mejor querrían disponer de una acción de bloqueo, contraataque. No, aquí si juegas, te metes a repartir tortas como panes desde el minuto uno del partido. Nada de bloquear, si te tienen que matar las arañas (que las hay a montones), el jugador se ha de meter a tumba abierta.
Siguiendo con los controles, R.A.W no presenta ni un pequeño mapa de la zona en pantalla ni un mapa en los menús del juego, ni una ayuda visual que nos indique a donde dirigirnos. Para esto, tendremos que entrar en el menú del juego y activar la flecha de orientación, que permanecerá visible durante unos segundos para luego desaparecer sin dejarnos claro a donde dirigirnos. Otra de las cosas que se dejaron los desarrolladores por el camino fue la opción de poder tener un zoom o un sistema de cámaras para poder mirar u otear lo que se nos viene encima. ¿Para que, si las arañas te van a matar igual?
Y ese es otro de los problemas, cuando el personaje muere, resucita en uno de los diferentes puntos de salvado de cada nivel gracias a unas piedras mágicas que tiene en el zurrón. Y cuanto estas se agotan, se acaba la partida la rabia del jugador aumenta a niveles cósmicos, ya que adquirirlas en el juego implica comprarlas a precio de oro, cuando realmente lo que se obtiene de abrir cofres y saquear cadáveres de los enemigos caídos es una miseria. Siempre se puede jugar en modo cooperativo, pero no se pueden pasar los objetos o dinero entre los personajes y tampoco es que la diversión aumente obligando a alguien a jugar a R.A.W.
En el juego existen misiones secundarias aparte de la principal pero son tan simples que seguramente las pasaremos de largo porque no aportan nada al avance en el juego. Llegando a ser tan absurdas como avanzar hasta una guarida de ladrones y que el jefe de estos nos diga: "¡Te voy a matar! Pero no lo haré si me ayudas a matar al enano X". No hay ninguna que nos enganche a seguir avanzando en el juego o aporte algo de profundidad a la historia principal.
Queda tan solo el apartado visual y jugable. Y la verdad es que ninguno de los dos son buenos. El apartado gráfico no consigue que nos metamos en la historia y los personajes y enemigos en general están bastante poco detallados, tan solo se salvan los enemigos más grandes que aparecen en el juego, que obviamente por su tamaño se pueden ver más detallados. Las animaciones de los personajes son, siendo suaves, ortopédicas, repetitivas y mal realizadas, da la sensación de que se han ido cayendo cuadros de animación durante la creación del juego. Y es una pena, porque si se hubiesen currado estos apartados el juego pasaría de ser mediocre a merecer un aprobado raspado.
El apartado sonoro del juego sigue la misma tónica que el visual. Los efectos y las voces de nuestro persona durante el juego son escasos y repetitivos, al igual que las de los enemigos. Dando la sensación de que el juego se ha rallado y solo repite cuatro sonidos. Por otro lado, la música durante el juego brilla por su ausencia y durante las escenas entre nivel y nivel es una simple pantalla estática con la imagen del personaje jugable y su interlocutor. Con textos escritos, sin nada más. Tan solo oiremos una voz en perfecto inglés durante la introducción del juego.
Como conclusión, se puede decir que R.A.W quiere seguir los pasos de los grandes de este género, pero se queda a medias o al comienzo en casi todo. Solo es recomendable si el público objetivo de este juego le gustan las arañas y quiere desesperarse con el poco desarrollo del personaje, las animaciones ortopédicas o sea un completo obseso de este género.