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Raven Squad: Operation Hidden Dagger
We Gotta Get Outta Here!
El género de los First Person Shooter es uno de los más manidos en esta presente generación y cualquier juego que intente innovar, aunque sea ligeramente, los jugadores lo agradecen. En el caso de Raven Squad, su mayor baza no es algo totalmente nuevo, pero sí algo que no se ha explotado demasiado. De lo que estamos hablando es de la combinación de dos géneros: FPS y estrategia en tiempo real (ETR). Sin duda, la idea suena muy atractiva y podría haber salido algo muy interesante. Decimos podría porque el juego, en la práctica, no vale para mucho. El paso del papel a la consola no ha sido para nada exitoso.
Raven Squad: Operation Hidden Dagger es el primer título de Atomic Motion. Desgraciadamente, el primer paso de la desarrolladora húngara en la industria no ha sido el mejor para un comienzo. Nos encontramos con un título que falla en casi todos los aspectos, tanto jugables como técnicos. Vamos a explicar el porqué de unas críticas tan negativas.
Raven Squad cuenta una historia repleta de tópicos y, por supuesto, sin complicación ninguna. Simple y directa, un cliché plasmado en una pantalla de televisión, en conclusión. El protagonismo del título recae en dos equipos tácticos cuyo apelativo da nombre al juego, cada uno compuesto de tres hombres. La trama se sitúa en el 2011, en plena selva amazónica, donde un avión se ha estrellado. El equipo Raven, un grupo de mercenarios perfectamente preparados para misiones de alto riesgo, debe ir al lugar del accidente, conseguir la información que llevaba el aparato y rescatar a algún superviviente en el caso de que lo haya.
La mala suerte, en forma de misil tierra-aire, golpea de lleno al equipo y el avión en el que iban hacia su objetivo es derribado. Sin duda, la guerrilla, o cualquiera que sea el grupo que está detrás del atentado, está bien preparada y no va a ser un enemigo fácil. Llegar hasta el objetivo queda como algo secundario tras conocer a Xian, una arqueóloga experta en comunicaciones que está atrapada en algún lugar de la selva. Gracias a ella tendremos imágenes vía satélite durante la mayor parte del juego, lo que da paso a introducir elementos de ETR. Xian nos explicará que Juarez, un caudillo revolucionario, ha tomado el poder y ejerce una dictadura férrea sobre los campesinos de la zona.
En total tenemos seis personajes para controlar o dar órdenes si preferimos mirar desde arriba. En el primer equipo, Paladin es quien dirige. Cuenta con una AK-47 como arma predefinida y una potente ametralladora SAW, ideal para atemorizar al enemigo y proporcionar cobertura a los demás del grupo. Oso, el tipo que pone la nota negativa, lleva una MP5 en las manos y unas granadas de fragmentación encima, y Thor, que es el duro de turno, porta una demoledora escopeta y, por si las cosas se ponen feas, una lanzacohetes. En el otro equipo, Shadow es el líder y su rápida UZI la complemente con un rifle francotirador para derribar enemigos a larga distancia de un simple disparo; Zombie dará protección a sus compañeros frente a ojos indiscretos con unas cuantas granadas de humo; y, por último, Flash dejará confundidos a los soldados con sus granadas, valga la redundancia, flash.
Cada personaje, como acabamos de describir, cuenta con dos armas, pero la secundaria (las granadas, el lanzacohetes y el francotirador) tiene un número limitado de usos. Cuando necesitemos recargar estas habilidades, tendremos que acudir a ciertos baúles de munición que hay esparcidos por el escenario, cada uno determinado para un escuadrón u otro (el color varía entre azul y amarillo para especificar para cuál es cada uno). Normalmente, junto a estas cajas encontramos también un botiquín que recuperará la vida de los heridos. Si uno de los mercenarios cae en combate, tan sólo hay que pulsar el botón "A" para que, con un extraño aparato que ni toca el cuerpo del caído, lo reviva. Las curas son ilimitadas.
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