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La supuesta gran baza de Raven Squad es la combinación de FPS con ETR. Ambas visiones se pueden cambiar instantáneamente cuando queramos con el simple movimiento de pulsar el botón "Y". Sólo hay un par de excepciones en todo el juego en el que la vista en primera persona es obligatoria, para nuestra desgracia, todo sea dicho. Comencemos con la parte FPS.
Raven Squad, por supuesto, no innova y, peor aún, no incluye ciertos avances que se han convertido en elementos básicos en el género de los shooters en primera persona. El control es muy rígido y da la sensación de estar controlando un palo de escoba con un arma en las manos. Pero es que el principal problema radica en la inteligencia artificial del enemigo (la de nuestros compañeros es más de lo mismo, pero podría tener un pase teniendo en cuenta el juego ante el que estamos). Normalmente se encuentran en grupos de tres, todos ellos con unas cuantas dioptrías. Son incapaces de cubrirse detrás de alguna cobertura o buscar distintas maneras de acercarse para acabar con nosotros. Peor aún, se colocan en los lugares más vistosos y, en ocasiones, se quedan en alguna esquina, sin moverse ni reaccionar aunque estemos delante de ellos. Como hemos dicho, la IA de nuestros compañeros no se salva, y es que hemos sufrido momentos en los que nos disparaban porque nos encontrábamos en su visión de tiro. Cosas como ésta empeoran mucho la jugabilidad y hacen que las misiones sean un paseo por la jungla más que una misión peligrosa, si no nos acribillan por la espalda los de nuestro mismo equipo.
De un juego de este tipo se espera que haya algún componente táctico o de sigilo para evitar meternos en la boca del lobo o acabar con el enemigo de una forma más eficiente. Por supuesto, nos olvidamos de esto. Cada escuadrón es inseparable y se echa mucho en falta poder dar órdenes a un hombre para que dé cobertura al resto del equipo y llegar detrás de los guerrilleros para ejecutarlos sin que se den cuenta desde ahí. De ejecuciones sigilosas o algo parecido nos olvidamos, está claro. Por no haber, no hay ni ataques cuerpo a cuerpo.
La variedad en las misiones es casi nula. El mayor tiempo lo pasaremos yendo de un punto A a un punto B y acabando con todos los enemigos que haya en nuestro trayecto. Sólo hay algunas veces en las que cambiará ligeramente el objetivo a "protege a tal persona o edificio". La duración de las campañas tampoco es que sea exagerada, más bien todo lo contrario, pues completar una misión, en nuestra partida, nos llevó una media de veinte minutos.
La otra parte del título es el modo ETR, que toma una vista cenital que permite observar todo el campo de juego (los escenarios son bastante grandes, todo sea dicho). Desde aquí se pueden dar órdenes y manejar a los dos escuadrones perfectamente. En este aspecto, Raven Squad no profundiza mucho, tan sólo coge lo básico del género para que pueda funcionar medianamente bien. Lo más recomendable es pasar el mayor tiempo posible en este modo para evitar ver a la pésima IA en acción. Aun así, también tiene sus fallos. Por ejemplo, los mercenarios no tienen muy clara la orden de ataca: a veces disparan sin miramientos, otras se acercan hasta a una distancia peligrosa y abren fuego cuando les da la gana. Nuevamente, la IA. También se echa en falta un indicador para poder ver hasta dónde pueden lanzar una granada, porque en algunos casos nos encontraremos con nuestro escuadrón corriendo contra el enemigo como kamikazes para ejecutar la acción que hemos ordenado.
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