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El apartado gráfico de Reservoir Dogs deja mucho que desear. Lo primero que molesta ya se ha mencionado anteriormente: salvo al poeta y actor Michael Madsen, ningún rostro o voz del juego tiene similitud alguna con el actor que interpreta al personaje de la película. Por lo demás, los modelados son terriblemente simples, y se han visto ya cosas mejores en los primeros juegos de PS2. Las caras son completamente hieráticas, las texturas simplonas y la carga poligonal de los personajes muy escasa. Por ejemplo, el pelo largo de uno de los personajes tiene una definición escasa y poco movimiento, pareciendo más una peluca de plástico que un cabello.
Los escenarios tampoco son excesivamente espectaculares, si bien lucen mejor que los personajes. Las localizaciones de la película están reproducidas con fidelidad, pero el aspecto gráfico sigue viéndose anticuado. Los escenarios se antojan demasiado parecidos entre si, con escalas de colores que varían bastante poco y escasos elementos en pantalla. Lo justo para que no quede feo, pero sin quedar bonito. Además, la interacción con el ambiente se nota demasiado reducida, y salvo la posibilidad de hacer estallar un ocasional tanque de gasolina, todo lo demás parece estar fijo en su sitio. Las escenas de conducción lucen algo mejor en colorido, si bien los coches están dotados de una cantidad de polígonos tan baja que es difícil sentirse dentro del juego.
A favor del apartado gráfico, sin embargo, tenemos algunos efectos de luz y de partículas. El polvo que levantan los coches, el humo de los cigarrillos, los cristales, la sangre y demás partículas están bastante bien hechas. Los efectos de luz también lucen bien, y aunque por ejemplo los personajes no proyectan sombras, cuando un helicóptero sobrevuela un escenario, su sombra aparece perfectamente definida en el suelo, deformándose correctamente según las elevaciones del terreno.
En el sonido nos encontramos con la banda sonora de la película para las persecuciones. La banda sonora evidentemente es excelente, pero lamentablemente "Little Green Bag" o "Hooked on a Feeling" no parecen las canciones más apropiadas para ambientar una persecución. De todas maneras, la posibilidad de cambiar de canción durante el juego solventa bastante bien esto. Por otro lado tenemos el doblaje, bastante bien llevado a cabo si podemos perdonar el hecho de que la única voz que se corresponde con la película es la de Michael Madsen. Por otro lado, la traducción al castellano del juego está moderadamente bien, aunque se pueden ver algunos errores garrafales ocasionalmente.
En conclusión, Reservoir Dogs no es ninguna maravilla, pero tal vez interese a los más fervientes admiradores de la película. El juego no cuenta con los actores originales, pero sí posee el espíritu de Tarantino en los diálogos, y sigue además la historia de una forma moderadamente fiel, aunque tomándose algunas licencias necesarias. Lamentablemente, su estructura repetitiva y su escasa duración (si nos engancha, nos lo podemos terminar en dos tardes) bajan demasiado la calidad final del producto.
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