Análisis
Crónicas de un agente americano
Antes de la reciente conversión de Resident Evil 4 para Playstation 2, la cuarta entrega de la saga de Capcom tuvo en Gamecube una renovación muy aceptada por la crítica y el público.
Por Sebas Liquid
| Publicado el día 11/11/2005 23:48
Malos residentes
Como se ha comentado anteriormente, Leon es enviado a una aldea española en busca de la hija del presidente. Y es aquí cuando comienzan los problemas, desde el momento en que a Leon se le ocurre la genial idea de entrar a la casa de uno de los aldeanos para preguntarle sobre el paradero de la dichosa joven. Después de esto comienza una orgía de disparos, sangre y agobio que estará presente durante todo el juego -sobra decir que hablamos de un título recomendado para mayores de 18 años dado su alto grado de violencia y gore-. Y es que los aldeanos no se andan precisamente con sutilezas, sino que hacen todo lo posible para dar caza a nuestro protagonista. La avanzada IA les permite seguirnos allá donde vamos, rompiendo puertas o ventanas si es necesario, y trabajando en equipo para tratar de rodearnos por distintos flancos. Si nos refugiamos en una casa bloqueando las puertas y ventanas con muebles, nuestros perseguidores se distribuirán de manera que unos golpearán dichas puertas y ventanas hasta romperlas y otros entrarán por una ventana del piso de arriba gracias a una escalerilla de mano, por ejemplo. Si, por el contrario, nos refugiamos en la torre del pueblo ellos reaccionarán lanzando cócteles molotov hasta hacernos bajar. Sin duda resulta increíble la cantidad de acciones que son capaces de realizar con tal de acabar con el bueno de Leon.
De esta forma, y como es lógico, nosotros también tenemos un gran abanico de posibilidades para dar esquinazo a estos agresivos pueblerinos. Como ya se ha dicho, al entrar en una casa podemos colocar muebles delante de las puertas y ventanas. Además, y gracias al botón A, podemos realizar acciones puntuales como colocar o tirar una escalera, saltar barandillas o cruzar ventanas, ya sea para salir o entrar en el lugar en cuestión. Además, cabe destacar que durante el juego podemos disfrutar de un sistema parecido a los famosos Quick Time Events que introdujo la saga Shenmue. Ya sea en secuencias de vídeo o en momentos ingame, aparecen en pantalla combinaciones de botones que debemos pulsar con éxito para salvar el pellejo. Los habrá en muchísimas y muy variadas situaciones, desde una enorme roca que se dispone a aplastarnos hasta una pelea a cuchillo con alguien que no revelaremos. Sin duda, se trata de una buena forma de aportarle variedad y frenetismo al juego, algo muy de agradecer.
Aceptable variedad
Resident Evil 4 está dividido en capítulos, y éstos a su vez contienen diferentes mini-capítulos, por llamarlos de alguna forma. Es decir, que dentro del primer tramo jugaremos el 1.1, 1.2, 1.3, etc. Este sistema es algo inédito hasta ahora en la saga, y aunque pueda parecer que le resta velocidad y fluidez al juego, no se hace apenas molesto.
En cuanto a los escenarios, encontramos tres partes muy diferenciadas entre sí y con zonas características bien reconocibles: el pueblo, el castillo y la isla. Cada una con sus cualidades y enemigos exclusivos que le dan variedad al juego. Así, en la aldea del principio nos enfrentamos a los ya archiconocidos pueblerinos, en el castillo nos vemos las caras con los monjes o fanáticos y en la isla tendemos que combatir contra unos militares bastante más rápidos y letales que los enemigos de las otras dos localizaciones. Es cierto que los modelados de los enemigos se repiten bastante, pero hay que tener en cuenta que el juego mueve unos escenarios plagados de detalles con el "chupapolígonos" de Leon incluído, además de un gran número de enemigos en pantalla con su propia IA avanzada. Y claro, no se le pueden pedir peras al olmo.
En cuestión de jefes finales Resident Evil 4 cumple con creces su cometido. Durante el juego nos podemos topar con muchísimos bosses de lo más variopintos y diferentes entre sí: desde una especie de troll de las cavernas conocido como El Gigante hasta un ciego que se guía por los sonidos y usa como armas sus enormes garras de metal, pasando por Del Lago, una enorme criatura marina que nos proporcionará uno de los combates más originales del juego. El apartado de los jefes es sin duda una de las virtudes de Resident Evil 4, ya que es un título que nos brindará algunos combates apoteósicos, aunque es cierto que habrá alguno más aburridete que no os revelaremos.
Pero si un enemigo destaca en Resident Evil 4, ése es el Dr. Salvador. Sí, el loco con un saco en la cabeza que porta una temible motosierra. Realmente cada aparición suya se convierte en uno de los momentos más agobiantes y tensos del juego, sobretodo al comienzo, puesto que más adelante ya contamos con un arsenal más avanzado para hacerle frente. Pero aún así, os aseguramos que os temblarán las piernas cuando escuchéis el ruido de su motosierra y no sepáis por dónde viene. Lo mejor de todo es que se necesita bastante munición para "matarlo", y lo ponemos entre comillas porque se quedará en el suelo prácticamente descansando para fastidiar más en su próxima aparición. Brutal, un diez para Capcom por la inclusión de tan impertinente enemigo.