Análisis
El dulce sabor del miedo
Uno de los juegos más esperados de 2005 llega con energías renovadas y novedades importantes.
Por clasicomano
| Publicado el día 23/03/2005 00:54
Novedades jugables importantes
Uno de los aspectos más criticados de la saga Resident Evil ha sido la jugabilidad. Ese estilo de control duro e incómodo por el que se ha caracterizado la serie había quedado obsoleto y necesitaba un cambio que lo acercara a las técnicas y usos más "estándares" del momento.
Una de las razones que defendían el control antiguo de Resident Evil era la sensación de agobio, angustia e incluso claustrofobia que generaba; que nuestro corazón comenzara a palpitar sintiendo el aliento de los zombies en el cogote. Pero, pese a ser un indudable éxito de ventas, este modelo no terminó de cuajar en algunos jugadores y eso les "privó", en cierto sentido, de uno de los "survival-horror" más impactantes e influyentes de los últimos años.
En Resident Evil 4, como hemos mencionado, la jugabilidad sufre un lavado de cara bastante completo, que se basa principalmente en un control más intuitivo, ajustado a los tiempos que corren, y en consonancia con el toque de acción que han añadido los desarrolladores de Capcom al juego.
Precisamente, esa es otra característica nueva en el juego, y es que en esta nueva entrega la acción está más presente que en ediciones anteriores. La exploración ha dejado paso a situaciones de acción frenéticas en las que los aldeanos nos acorralan y tenemos que dispararles a cualquier parte de su cuerpo para salvar nuestro pellejo.
Las explosiones de granadas y los impactos del lanzacohetes le dan un toque espectacular y añaden más acción al juego.
La perspectiva del juego también ha sufrido un cambio importante, situando la cámara detrás del protagonista, al estilo de los shooters o aventuras desarrolladas en tercera persona, a diferencia de los anteriores Resident Evil, en los que las cámaras estaban situadas en diferentes localizaciones ofreciendo un estilo más cercano al cine que al videojuego tradicional.
El juego ahora es más lineal, hay menos caminos y situaciones que explorar y vamos por un trazado predefinido bastante bien disimulado, que no da sensación de monotonía, porque los momentos de acción son vibrantes y dotan al juego de gran dinamismo.
Los puzzles también son menos numerosos que en ediciones anteriores, limitándose a completar una pieza que nos permita acceder a un nuevo habitáculo y continuar con la aventura, por citar un ejemplo.
Otro de los aspectos que ha caracterizado la saga ha sido el chirriar de las puertas cada vez que cambiábamos de habitación, o entrábamos en un edificio diferente y proporcionaban una buena dosis de suspense. Pues Resident Evil 4 también dice adiós al sistema tradicional de apertura de puertas, y lo sustituye por una difuminación de la pantalla que nos transporta al otro lado en los cambios de escena. Sin embargo, los menús de selección no han variado y podremos seguir combinando hierbas para que ocupen menos espacio en nuestro maletín y poder completarlo con otros dispositivos.