Lo primero que llama la atención al ver el juego es, obviamente lo que entra por los ojos. Nuestra vista hará chiribitas al ver un acabado gráfico tan magnífico y casi perfecto, de lo mejor visto esta generación en lo que a consolas de plataforma se refiere. Nos moveremos por una variedad de escenarios de lo más variados, pero todos muy tétricos en lo referente a su ambientación. Un pueblo lleno de casas y cabañas donde viven los aldeanos, granjas, templos, castillos, alcantarillas, subsuelos, ruinas...todos luciendo un nivel técnico verdaderamente asombroso, que dejará en pañales a más de un título. Y a nosotros con la boca abierta, por supuesto. Los efectos en los escenarios están bastante bien conseguidos, recreando a la perfección explosiones, derrumbes, etc.
Quizás algo que se echa en falta, sobretodo después de haber completado Metal Gear Solid 3: Snake Eater, sea un poco más de vida en las localizaciones, con las hojas moviéndose, animales yendo a su bola...pero en definitiva, ambos juegos tratan un planteamientos distinto en este aspecto.
Todo luce a un gran nivel. Algo a lo que se le ha hecho especial mención ha sido al número de polígonos con el que han sido realizados los personajes. El protagonista cuenta con diez mil polígonos, dotándolo de un realismo aplastante, sobretodo en expresiones faciales. Los enemigos cuentan con una cantidad menor, tres mil, pero es algo inapreciable prácticamente. Sólo se podría echar en cara que los aldeanos que caminan con la cara destapada tengan la cara repetida, algo que dará la sensación de estar matando al mismo pesado de antes otra vez. Pero todo tiene un límite, el hardware de Nintendo GameCube también, no se le pueden pedir peras al olmo. Las escenas cinemáticas están recreadas con el mismo motor del juego en tiempo real. Algunas son espectaculares.
El resto de animaciones y movimientos serán fantásticos y dignos de apreciar. Ver como el enemigo se agacha y se duele justo en el lugar en el que le hemos disparado o ver como Leon pega una voltereta para evitar un impacto enemigo es digno de elogio. No hay que olvidar comentar que Resident Evil 4 posee un amplísimo contenido violento, y en él veremos multitud de baños de sangre, decapitaciones y cabezas atravesadas por cuchillas. No es apto para menores de edad.
Las lacras a este apartado técnico son muy claras: Las bandas negras y el error que se comete cuando se juntan los polígonos, llamado
"clipping". El primero es algo que fastidiará bastante, pero es algo a lo que nos acostumbraremos al rato de juego. Además le da un toque cinematográfico. El segundo suele sentar mal, cuando vemos a Leon atravesar a un enemigo o una pared con su cuerpo. O que tras unas puertas veamos atravesar una bola con pinchos y una cabeza, no aporta nada de realismo. De vez en cuando sufriremos algún tirón en el juego, pero será casi inapreciable. Normalmente no bajará de los treinta frames por segundo. Comprobado.
El apartado sonoro es bueno, aunque con matices. La música sonará bastante parecida, son canciones distintas pero con una variedad nula. Vale, todas consiguen darnos la sensación de miedo, pero algo de variedad sería elogiable. Seguro que no es muy difícil para los encargados en Capcom de esta labor.
Las voces de los personajes principales están en perfecto inglés, un doblaje muy bueno por todos los miembros, sin nada que echar en cara a ninguno. Todos le dan el toque perfcto a su rol. Por contra, como os hemos comentado en la primera página de este análisis, los enemigos de a pie hablarán en castellano, aunque con un acento latino que no pega con nuestro idioma. Además, esto servirá para que nuestro miedo aumente, ya que la sensación de que un aldeano llame a los demás para ir a por ti...asusta. Pero asustan más las voces sectarias de los monjes, repitiendo constantemente frases como: "Matadlo, matadlo, matadlo" o "Morir es vivir". Se me ponen los pelos como escarpias sólo de recordarlo. El resto de efectos sonoros, como explosiones, ruidos de enemigos acechando, pisadas y demás, están hechos a la perfección y, como todo lo demás, harán que no paremos de mirar para todos los lados a ver qué pasa.
En definitiva y como os hemos repetido varias veces en este texto. Capcom ha acertado de lleno en este cambio de aires para la saga. Dotándola de una mezcla genial: Acción y mucha tensión. Resident Evil 4 es algo que todo jugador consolero debe vivir al menos una vez en la vida. La obra de Shinji Mikami se convierte en uno de los mejores juegos para GameCube y de esta generación. Imprescindible.