Análisis
Tempus fugit
Capcom estrena una línea económica de Resident Evil para Wii con la conversión del remake de la primera entrega de GameCube.
Por satsuinohadou
| Publicado el día 26/06/2009 09:52
Para la reedición del clásico se alteraban algunos componentes, modificándose la ubicación de ciertas salas y añadiendo elementos censurados del original. La historia y el espíritu del desarrollo seguían igual. Tenemos una enorme mansión que debemos peinar para tratar de superar sus amenazas y desentrañar el horror que está a punto de cambiar el mundo que conocemos. El enfoque de juego es el de una aventura en tercera persona repleta de puzles, zonas vetadas hasta la obtención de ciertos objetos, enemigos de pesadilla, zombis y más zombis. Se combinan la exploración, el combate y los puzles, aunque con un enfoque alejado de los estándares actuales. Debemos tener en cuenta que el juego se diseñó para plataformas como PlayStation y Sega Saturn; se trata de uno de los primeros juegos que consiguieron transmitirnos miedo. Deberemos sobrevivir a los asaltos de los enemigos e incluso a nuestros propios miedos mientras exploramos la mansión y nos llevamos más de un susto de importancia. Sin llegar a la sensación de terror opresivo de la serie Silent Hill de Konami, podemos considerar a este juego como un clásico atemporal que se convirtió en la piedra clave del género survival horror.
Este enfoque se explotó hasta la saciedad con en las siguientes entregas de la saga: Resident Evil 2, Resident Evil 3: Nemesis y el postrero Resident Evil Code Veronica. La falta de novedades hicieron que la enésima gallina de los huevos de oro de Capcom perdiera lustre a pasos agigantados hasta situarse al borde del abismo al final de la vida de la PlayStation original. Capcom experimentó con nuevas fórmulas en PlayStation 2 con Devil May Cry y Onimusha, todo ello para buscar ideas y nuevos caminos que les permitieran completar el por aquel entonces futuro Resident Evil 4. El acuerdo de exclusividad que Nintendo alcanzó con Capcom consiguió que los fans de la consola de Nintendo pudieran disfrutar de Resident Evil, Resident Evil 0 y Resident Evil 4. Sólo el último de la terna consiguió para lo bueno y para lo malo evolucionar la fórmula original. El éxito de ventas de Resident Evil 4 y de la entrega de nueva generación no ha conseguido aunar elogios por parte de los seguidores de la franquicia.
Al igual que ocurre con los Tomb Raider de PSX, el enfoque de movimiento y del diseño de la acción de Resident Evil están totalmente desfasados en la actualidad. No vamos a negar que las sensaciones de miedo ante lo desconocido, más allá del susto fácil, la exploración de un entorno tan amplio como la mansión del original y la inclusión de numerosos puzles son elementos que añoramos de las primeras entregas. Por lo tanto, la experiencia que nos propone Resident Evil Archives a día de hoy sólo puede catalogarse como nostálgica y arcaica. Pese a que como jugadores habituales con varias décadas a nuestras espaldas conozcamos e incluso veneremos la importancia del original, no podemos sino criticar el hecho de que se trate de vender este concepto a los jugadores de hoy en día. Más extraño nos resulta tratar de colocar esta aventura tan sumamente retro a los nuevos jugadores sin disfrutar de un sistema de control que les ponga las cosas más fáciles.
Justificar la publicación del juego para tratar de llegar a los jugadores habituales que no compraron GameCube y que quieren recuperar el tiempo perdido con la serie, jugando a las entregas que no llegaron a PlayStation 2, nos parece hilar demasiado fino. Aunque como mencionábamos anteriormente la exploración y los puzles siguen funcionando, los jefes impresionen y la sensación de miedo se mantenga, el sistema de control y las posibilidades de acción no cuadran para nada con las posibilidades que nos otorga Wii y los tiempos que corren.
Por lo tanto, entendemos que el juego queda únicamente destinado a los fans más devotos de la serie que querrán completar su colección y tener este título y el próximo Resident Evil 0 en una consola actual. De hecho, inicialmente este juego no iba a salir de Japón. Aun así la experiencia es exactamente la misma que podemos obtener al insertar los GameCube Optical Discs originales. Habríamos entendido la llegada del juego a otros formatos digitales de descarga, aunque la exclusividad alcanzada con Nintendo provocan que sea prácticamente imposible.
Nos encontramos ante un juego retro al 100% (léase esto entrecomillado y con cierta exageración), tanto en términos de jugabilidad como respecto a los apartados gráficos de los que hablaremos más adelante. Quizás para comprenderlo mejor debamos centrarnos en los sistemas de control utilizados para la ocasión.