Análisis
Alternando, que es gerundio
Tras cancelar el port del Resident Evil original, Capcom ofreció a sus seguidores una aventura alternativa para la portátil de Nintendo.
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 23/05/2009 03:13
Jugabilidad
Resident Evil Gaiden nos ofrece un juego con dos bases. Por un lado está la exploración de los escenarios típicas en la saga, y luego está el peculiar sistema de combate, que se aleja completamente de todo lo visto en cualquier entrega de esta franquicia. Los escenarios se exploran con una perspectiva cenital muy al estilo de juegos como The Legend of Zelda, en los que vamos recogiendo munición, nuevas armas, documentos de texto en los que se explican sucesos interesantes, hierbas, sprays curativos, todo lo que siempre se ha encontrado en esta saga, elementos muy comunes en todas ellas. Los zombis están ahí para molestar y comernos los sesos. Por regla general, conviene no entrar en combate contra ellos, ya que la supervivencia es clave, como todo el mundo sabe, en esta saga. Pero por desgracia, a veces el combate es inevitable, bien porque nos echan las zarpas encima o porque tenemos que pasar por un pasillo muy estrecho donde hay tres zombis que no se quitan ni pagándoles. En este último caso tenemos que pulsar y mantener el botón de acción para que nuestro personaje apunte con su pistola y aparezca en pantalla una mirilla. Con la cruceta podemos mover la susodicha mirilla hasta la posición donde están los zombis, momento en que debemos soltar el botón de acción y así entrar en combate con ellos. Y aquí la cosa cambia de forma radical.
La cámara adopta de sopetón una perspectiva en primera persona cual shooter ídem. En este punto, lo primero que vamos a buscar es la maldita mirilla para colocarla sobre los zombis y acribillarles al más puro estilo Resident Evil Survivor de PSOne. Pero no, no hay ninguna mirilla, no podemos apuntar a los zombis que tenemos delante. ¿Entonces que hay que hacer? Pues fijarnos justo en la parte central de la pantalla, donde aparece una barra horizontal con una pequeña barra vertical que va oscilando de izquierda a derecha todo el tiempo. En esta barra horizontal hay también marcadas unas zonas con un color específico que coinciden con los zombis que están en pantalla. Lo que hay que hacer es pulsar el botón de disparo justo cuando la raya vertical pase por encima de estas zonas para acertar al enemigo. Si pulsamos justo en el centro, provocaremos daño crítico. Si disparamos fuera de la zona de impacto, desperdiciamos balas. Hay que darse prisa en acabar con ellos, pues los zombis se van acercando a nosotros poco a poco. La velocidad a la que se mueve la barra vertical depende del arma que estemos usando. Por ejemplo, con la pistola se mueve a una velocidad que se puede definir como normal, pero si usamos una Magnum o el lanzacohetes, va a una velocidad tal que prácticamente dispararemos a ciegas.
Y nosotros nos preguntamos, ¿por qué han puesto un sistema de combate tan poco dinámico y aburrido? Es que no os podéis imaginar lo frustrantes que pueden llegar a ser todos y cada uno de estos enfrentamientos con este sistema de combate tan patoso que lo único que consigue es sacarnos de quicio al ver como la barra se mueve de izquierda a derecha sin parar, los enemigos se acercan a nosotros, nuestros ojos ya no saben para donde mirar, las balas se acaban, no da tiempo a acceder al inventario y hale, tenemos un bonito "Estás muerto" en pantalla escrito con sangre. La verdad es que es una pena, pues el juego nos propone un argumento tópico pero correcto, un barco y un submarino de gran tamaño cada uno para explorar, una ambientación cuidada y la oportunidad de jugar a un survival horror en una portátil. El encarar un combate da miedo pero no de la forma que planearon los desarrolladores, sino porque sólo el destino podrá saber si saldremos vivos del combate o por el contrario veremos una GameBoy Color rota en el suelo de un pisotón al recobrar el sentido y la cordura. Es verdad que la jugabilidad de Resident Evil Survivor de PSOne no era la octava maravilla (era un juego aburridísimo), pero quizás hubiera funcionado en Resident Evil Gaiden en estos combates en primera persona, con la opción de mover el punto de mira y disparar a los enemigos con fiabilidad y precisión sin derrochar balas, hierbas, sprays y pilas para la GameBoy Color.
La duración del juego es correcta y típica en este tipo de juegos, aunque se os puede hacer mucho más largo si todo el rato la estáis palmándola. No hay extras ni nada desbloqueable una vez concluido, lo que lo convierte en el típico juego de usar y tirar. Siempre y cuando, claro está, que logréis acostumbraros a su peculiar sistema de combate.