Lo único que se le puede echar en cara a la cámara es que a veces hace enfoques un tanto extraños en los que uno no sabe hacia dónde pegar los tiros, pero por lo demás funciona muy bien como recurso. Apuntar a la cabeza sería muy sencillo de no ser así, por lo que pide un poco más de precisión al jugador y da lugar a más variedad de situaciones, una de las claves de Darkside dentro de sus posibilidades. De hecho, una de las mejores ideas del juego es que la duración de las fases varía según la rapidez con la que liquidamos a los enemigos. Si, por ejemplo, limpiamos una sala de zombis, los protagonistas se moverán antes a la siguiente, algo que deben tener en cuenta los que no paran hasta conseguir las mejores calificaciones al final del nivel, que también dependen de otros factores como el número de disparos a la cabeza.
El control es extremadamente sencillo y sólo requiere el Wiimote. Con el puntero buscamos el objetivo, abrimos fuego con el gatillo y recogemos objetos con “A”, que al mantenerlo pulsado también sirve para sacar el cuchillo y fijar blancos cuando uno va a la desesperada. Los escenarios están repletos de elementos que podemos romper para encontrar dinero o logotipos de Umbrella para una búsqueda secundaria, aunque también hay lingotes, munición, hierbas y sprays a la vista que no podemos dejar pasar. Eso es más o menos todo. No obstante, vaya por delante que gestionar los tiempos de recarga de las armas es tan importante como apuntar bien: a nadie le gusta quedarse indefenso delante de tres arañas gigantes y peludas porque justo está metiendo cartuchos en la escopeta. Los reflejos y la antelación también son aptitudes importantes. Nunca se sabe si detrás de la esquina hay un par de zombis listos para lanzarse a la yugular o cuándo se van a levantar los que están tirados en el suelo; situación constante desde el principio hasta el final, dicho sea de paso.
El arsenal es el típico de Resident Evil. La pistola es la única arma con munición infinita, todo un seguro de vida, pero a medida que avancemos encontraremos otras más potentes o versátiles como la escopeta (aunque el juego dice que es un rifle), el lanzagranadas, granadas sueltas, la metralleta, la ballesta y la siempre exquisita Mágnum. Cambiar de arma en plena batalla es tan fácil como pulsar la dirección correspondiente en la cruceta que hemos asignado previamente en el menú, aunque los más tiquismiquis pueden conectar el Nunchuk y utilizar el stick para lo mismo por mera cuestión de comodidad. Como ya es tradición, entre misión y misión podemos mejorar aspectos como la potencia de fuego, la cadencia y la capacidad del cargador de todas ellas, así que más nos vale tener las arcas bien llenas. Al fin y al cabo, tendremos que dar su merecido a marabuntas de zombis, insectos repugnantes, perros, lickers, bandersnatch, hunters (vaya quebraderos de cabeza daban, ¿verdad?), algún bicho nuevo y, sobre todo, un montón de jefes de final de fase gigantescos que siempre dejan un punto débil al descubierto. A muchos de ellos ya los machacamos en Resident 2 y Code Veronica, seguro que al incondicional se le escapará la lagrimilla mientras los revienta a misilazos en Wii.
Antes de pasar a la acción de un capítulo podemos elegir el personaje con el que queremos jugar. Nunca se separan y, por tanto, lo único que cambia es el compañero al que queremos ver en la pantalla y el punto de vista. Si Darkside es divertido en solitario, en cooperativo con un amigo es todavía mejor. Dos punteros en la tele, un montón de zombis delante y risas aseguradas durante toda la tarde. Eso sí, la munición es común: si uno derrocha la del revólver, los dos pagan las consecuencias, que pueden salir caras del nivel normal de dificultad en adelante. La única pega es que el segundo jugador no se puede unir a la partida en cualquier momento, cosa que sí sucede en muchos juegos actuales.