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Rhapsody: A Musical Adventure
Embárcate en una aventura musical
Nippon Ichi Software es una compañía poco conocida en nuestro continente pero que goza de una gran fama en su país de origen, Japón. Son un equipo de desarrollo especializado en un tipo de juego, los RPG, género con una gran tradición en el país nipón y cuyas sagas de éxito se convierten en las más vendidas con diferencia, como Final Fantasy, Dragon Quest o Pokémon.
Aunque en Occidente las sagas más importantes, como las ya nombradas, también tienen un gran éxito de ventas, otros títulos menores no tienen tanto impacto como en Japón y por ello muchas compañías no apuestan por exportar sus juegos fuera de su país natal. Aun así, hay ciertos títulos que llegan a salir de Japón para aterrizar en Occidente, normalmente en EEUU, ya que el posterior paso a Europa también es tabú para ciertas compañías, especialmente para aquellos juegos que no terminan de despegar en EEUU en cuanto a ventas.
Uno de esos juegos fue Rhapsody: A Musical Adventure para PSOne, que tras disfrutar de un gran éxito en Japón, fue lanzado en EEUU, con unos resultados bastante discretos, por lo que el juego nunca llegó a Europa. Ahora, una década después, Nippon Ichi nos da a los europeos la oportunidad de probar Rhapsody sin tener que recurrir a la importación gracias a un remake en Nintendo DS.
En Rhapsody: A Musical Adventure encarnamos a Cornet, una chica que cuenta con unas habilidades un tanto peculiares. Aparte de ser toda una virtuosa de la música, algo que demostrará a lo largo del juego, Cornet tiene la capacidad de poder hablar con peluches, marionetas y demás muñecos inanimados. Precisamente, en su día a día le acompaña una de estas criaturas, de nombre Kururu. Como es de esperar, también es una de las protagonistas del juego y forma parte de nuestro grupo en todo momento.
La historia comienza de forma exageradamente tópica: la protagonista está soñando con un príncipe y de pronto se despierta por causa ajena. Este tipo de comienzo se ha visto antes en multitud de juegos, así que la originalidad es prácticamente nula en un principio. A partir de aquí, los esfuerzos de Cornet se centran en buscar a ese príncipe y la totalidad del argumento gira en torno a ellos, todo presentado de una forma amigable y clara, sin ningún tipo de complicación, por lo que por historia peca de infantiloide y parece un juego claramente dirigido a los jugadores más jóvenes.
Lo primero que llama la atención del juego de Nippon Ichi es la multitud de referencias a la música que podemos encontrar. Hay nombres de personajes (la propia Cornet, por ejemplo) o de magias relacionados con elementos musicales. En este sentido recuerda a Eternal Sonata, otro RPG en el que la música desempeña un papel muy importante y prácticamente el juego gira en torno a ella. Rhapsdoy: A Musical Adventure es un caso parecido, quizás no tan exagerado y siempre salvando las distancias, ya que, no obstante, en Eternal Sonata uno de los protagonistas es el famoso compositor Fréderic Chopin.
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