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Rhythm Paradise
La mejor canción del verano en años
Rhythmus es et in rhytmus reverteris
Los últimos estudios afirman que el sentido del ritmo en la sociedad está en sus niveles más bajos desde hace lustros. Señores con bata blanca y gafas de pasta han confirmado algo que se veía venir desde hace tiempo: la sociedad carece de la más mínima coordinación rítmica y, lo que es peor, de decoro. Esto era un hecho que se constataba fácilmente al ver a cualquier persona tararear una canción o bailar en una discoteca, pero la alarma social no ha llegado hasta que los investigadores de diversas universidades han puesto el grito en el cielo. Al igual que con el cambio climático, parece que hemos llegado demasiado tarde.
Nintendo, que siempre ha sido una empresa que se ha tomado muy en serio los problemas de la sociedad, decidió hace tiempo tomar cartas en el asunto con el lanzamiento en 2006 de Rhythm Tengoku para Gameboy Advance, un juego que confiaba en el sentido del ritmo de los jugadores para superar un buen puñado de minijuegos al más puro estilo Wario Ware. Por desgracia, por aquel entonces lo que más preocupaba a la sociedad era que unos cuantos pájaros pudieran contagiarnos con una gripe, por lo que el juego se quedó en su país de origen y sólo ellos recibieron su cura rítmica.
Por suerte para todos, Nintendo anunció que estaban desarrollando una secuela, Rhythm Tengoku Gold, y que está vez cortarían al problema de raíz: lanzamiento mundial y completamente localizado para los mercados más importantes. Las reacciones no se hicieron esperar: semanas y semanas en las listas de ventas japonesa, fieles que aseguran haber recuperado su sentido del ritmo, manchas de humedad con la cara de Miyamoto, etc. Un año después del lanzamiento japonés nos llega a las tierras europeas con el retocado título de Rhythm Paradise, dispuesto a solventar algo que llevábamos demasiado tiempo ignorando. Quizá, solo quizá, no sea demasiado tarde.
Bienvenido al paraíso
Así, la base del título es nuestro sentido del ritmo, al que debemos apelar para superar los más de 50 minijuegos que plagan el juego. ¿Qué es ese sentido del ritmo? ¿Tengo yo de eso? ¿Duele la primera vez? Imagina escuchar una canción cualquiera e, inconscientemente, mover el pie conforme suena la melodía: eso es Rhythm Paradise, pero a lo grande.
En el juego original, los botones de GBA eran nuestra forma de marcar ese ritmo en los minijuegos, pero en esta secuela de DS no podían aprovechar los botones por dos motivos muy claros: primero, la pantalla táctil se la pusieron por algo y deben dar ejemplo, y segundo, no queda bien en una empresa de la tradición de Nintendo repetir la misma mecánica en dos juegos distintos.
De esta forma, la pantalla táctil es lo que utilizaremos para marcar el ritmo en los minijuegos. Es, evidentemente, una sensación menos fiable que nuestros queridos, conocidos y manoseados botones, pero por suerte se queda en eso, en una sensación, y el control táctil es tan fiable o más que el original. Además, este control con el Stylus permite una nueva forma de llevar el ritmo que es imposible con botones: el deslizamiento.
Ahora no sólo basta con golpear para llevar el ritmo, también habrá veces en las que debamos hacer un desplazamiento con el Stylus similar al que haríamos si quisiéramos lanzar una chapa con él. Es una de esas cosas difíciles de explicar, pero fáciles de comprender cuando se ve en el juego. La primera vez que pruebes el control lo odiarás, con el tiempo aceptarás a regañadientes que no era tan mala idea como parecía y, al final, te preguntarás si sacarán pronto una tercera parte.
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