Además de este modo principal, y del clásico arcade donde competimos en una sucesión de circuitos predefinida con vehículos de las diferentes clases, divididas por potencia, encontramos un multijugador local a pantalla partida, que reduce drásticamente la calidad y estabilidad del motor gráfico, Contrarreloj Mundial, con la posibilidad de conectarnos a PlayStation Network para comprobar los tiempos de los mejores jugadores del mundo, e incluso de disputar la modalidad por parejas, y el interesantísimo apartado online.
También disponemos desde eventos descargables a través de la conexión a PlayStation Network, dentro del apartado de Eventos Especiales UFRA, a las propias carreras online para hasta catorce jugadores simultáneos, incluyendo opciones de juego por equipos, lo que sin duda resulta de los más interesante. No resulta especialmente novedoso, y en su contra hay que destacar que la creación de las habitaciones o lobbies de juego, es bastante farragosa, especialmente por el sistema de listas de amigos, pero se nos ofrece un durabilidad prácticamente infinita, al menos hasta que nos hartemos de la filosofía de juego Ridge Racer, si es que llega el caso. Poder competir en Contrarreloj Mundial, en carreras competitivas o cooperativas, sin duda resulta una adición que los usuarios de PlayStation 3 agradecerán.
Hay que destacar dentro de los eventos de la UFRA, la posibilidad de consultar las entrevistas a los mejores jugadores del mundo, así como el ranking que clasifica a los conductores de todo el globo en función de sus puntos de fama.
Entrando ya de lleno en los aspectos de control del juego, debemos comentar que Ridge Racer 7 posee soporte para sensor de movimiento de Sixaxis, algo bastante poco práctico ya que aunque incidir en la dirección no resulta excesivamente complicado, controlar a toda velocidad los derrapes será otra historia completamente diferente. Pasaremos rápidamente a manejar los vehículos con el stick analógico izquierdo, y también recomendamos colocar el acelerador y el freno en los renovados gatillos L2 y R2, que convierten esta tarea en una experiencia mucho más atractiva, emulando lo que ya pudiéramos encontrar en consolas como DreamCast, o las dos generaciones de Xbox.
Como hemos mencionado, el juego dispone de tres tipos de vehículos, y por lo tanto derrapes. Acceder a ellos se realiza de forma facilísima, cambiamos la dirección, dirigiendo el vehículo al interior de la curva, tocamos el freno, volvemos a cambiar la dirección y pulsamos la aceleración, teniendo que corregir mediante un preciso contravolante para evitar la molesta maniobra de péndulo, así como también huir de los trompos de 360º o de colocar el coche en posición completamente horizontal. Mientras que los vehículos de derrape suave resultan muy sencillos de controlar, en materia de derrapes, independientemente de su nivel de potencia, con los de derrape normal de mayor clase, o los de derrape dinámico, hay que ser especialmente cuidadosos si no queremos ir dando bandazos y perdiendo un tiempo precioso. Hay que encontrar el equilibrio correcto entre uso del derrape y el pequeño toque del freno sin soltar el acelerador, para evitar el derrape pero aún así corregir la trayectoria.
Como hemos mencionado anteriormente, conforme progresamos por los diferentes campeonatos, accediendo a vehículos de mayor potencia, debemos cambiar nuestra forma de afrontar las curvas, ya que puede ocurrir que curvas donde antes no debíamos soltar el acelerador, impliquen con coches más potentes tirar del derrape, o incluso donde haya que cambiar el lugar donde iniciamos y finalizamos el derrape.
La realización de la imprescindible técnica de los derrapes posibilita cargar energía dentro de uno de los tres depósitos de nitroso. De esta forma podemos acceder a acelerones simples, dobles o triples, que modifican la potencia máxima y el tiempo de duración de estos acelerones. Mientras tiramos de nitroso no podemos acumular energía en los depósitos, con lo que se introduce un componente estratégico, ya que hay que emplearlos en lugares no muy virados, para poder recuperar energía en las zonas más sinuosas. Hay que tener en cuenta que si justo cuando finaliza la ayuda del nitro, marcada por un parpadeo en rojo de sus indicadores, realizamos un derrape, ganaremos una buena cantidad de nitroso para nuestras arcas.
Como podéis adivinar, el sistema de control de Ridge Racer 7 es absolutamente irreal y arcade, y no ha evolucionado prácticamente respecto a otras entregas. Si estáis acostumbrados a las versiones de PlayStation o el infame Ridge Racer V, no os costará más de unos segundos dominar las monturas de fantasía del juego. Un aspecto que debemos tener en cuenta es coger el rebufo de los coches que nos preceden, representado mediante un indicador en la parte inferior izquierda. De esta forma podemos superar los límites de nuestro vehículo en materia de punta y aceleración, aunque con un carácter menos marcado que el de los nitrosos.
Respecto a la dinámica de movimientos de los vehículos, al igual que en los aspectos de control, no se ha evolucionado ni un ápice, por lo que ni el bamboleo de la dirección, inexistente, ni el efecto de los choques, la inexistencia de vuelcos, incluso ante los choques más violentos, consiguen introducir algo de realismo en un sistema de conducción excesivamente clásico e inmovilista. No constituye una pega insalvable, ya que respeta el espíritu original de la serie, pero deja traslucir su carácter "retro", algo desfasado respecto a arcades como Need for Speed, Burnout o Test Drive Unlimited, el polo opuesto en materia de innovación en estructura jugable.