Ridge Racer incluye doce circuitos, que ven duplicado su número contando con los reversos, recorridos en sentido contrario, y el truco de los espejos, curvas a dirección contraria. Disponemos de :
* Seaside Route 765: Circuito para principiantes del original, que también apareciera en Ridge Racer V.
* Ridge City Highway: Circuito avanzado del primer Ridge Racer, y que igualmente, también apareció en el estreno de la saga en PlayStation 2.
* Sunset Drive: Este trazado es el circuito para principiantes de Ridge Racer Revolution.
* Crystal Coast Hightway: De nuevo heredado de Ridge Racer Revolution, en este caso se trata del circuito avanzado de esta edición.
De Rage Racer encontraremos : Union Hill District, Lakeside Parkway, mientras que extraídos de R4: Ridge Racer Type 4 encontramos: Crimsonrock Pass y Diablo Canyon Road.
Uno de los aspectos más interesantes de Ridge Racer/s reside en la inclusión de trazados del inédito Rave Racer, como Midtown Expressway, Downtown Rave City, así como los desafiantes Greenpeak Highlands y Sirvercreek Dam, que hacen que prácticamente no echemos en falta la conversión de este título, que fue desechada en favor de la creación del original Rage Racer.
Los reversos nos obligarán a recorrer los circuitos en sentido contrario, lo que modifica la experiencia de juego, además de permitirnos disfrutar de nuevos elementos decorativos de los escenarios, que en su sentido habitual quedaban más ocultos. Se trata de una sencilla triquiñuela para duplicar prácticamente sin trabajo el número de circuitos, pero en definitiva cumplen el objetivo de aumentar la variedad de desafiantes trazados.
Con esta recopilación de circuitos clásicos podemos comprobar una de las constantes de la saga, el ofrecer variantes de un mismo trazado, abriéndose/cerrándose mediante vallas, tramos que modifican la experiencia de juego, pese a que compartan algunas de sus partes. De nuevo se trata de un truco para aumentar la variedad de circuitos sin tener que diseñar completamente desde cero nuevas ubicaciones, y pese a que pueda ser más o menos criticable, es una de las señas de identidad de la franquicia.
La cifra de circuitos resulta moderadamente variada, aunque lejos de lo que podamos encontrar en simuladores como Gran Turismo 4, o la ingente cantidad de trazados o tramos de rally en sagas como Colin McRae o WRC. Pese al carácter mítico de algunos de los circuitos incluidos, y a la remasterización de los mismos, no hubiera estado de más la inclusión de alguna nueva ubicación, con sus diferentes variedades, o al menos un mayor número de circuitos clásicos, aunque con el tiempo descubrimos que estos circuitos clásicos estaban siendo reservados para Ridger Racer 2, que de nuevo contará con trazados de entregas anteriores, aunque en un número mucho más amplio.
Otro aspecto clásico de la franquicia reside en la realización y tipología de sus vehículos. Marcas y diseños de nuevo cuño, alejados de las caras licencias reales, división por clases, digamos potencia, así como por comportamiento ante los derrapes, que encuadrarán a los vehículos en seis clases, más una especial adicional, así como de derrape suave, estándar o dinámico, que se adaptarán a la forma de conducir más o menos nerviosa o conservadora de cada tipo de usuario, además de rellenar en diferente cuantía la barra de nitros, la gran novedad del juego.
Cada clase de vehículos dispondrá de nueve representantes de marcas clásicas en la serie como Kamata, Âge, Gnade, Assoluto, Himmel, Soldat o Danver. Al comenzar el juego dispondremos únicamente de un tipo de vehículo de cada clase de derrape para la clase 1. Conforme vayamos superando las diferentes giras, iremos obteniendo más representantes por clase, y nuevas clases, incluyendo versiones tuneadas de las marcas originales, hasta completar los nueve vehículos para las seis clases principales, más los cuatro especiales, Pac-Man, New Rally X, y dos clásicos históricos de la saga: Devil y Angel, nombres que hacen una clara alusión a la serie Tekken.