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Lo que no puede faltar un multijugador en el que competir con unos cuantos amigos. Se pueden crear partidas para una o varias tarjetas, aunque sólo podrán entrar más de dos en las del segundo tipo. El gran ausente es un modo online que nos permita usar la conexión Wi-Fi, pero es lo que hay. Una pena, porque de haberse cuidado un poco más habría sido lo mejor del juego.
Por último, tenemos una selección de ocho minijuegos compuestos por diez desafíos y que están ambientados en los títulos más conocidos de Sega. Por ejemplo, en el de House of the Dead (aquí Curien Mansion) tendremos que derribar hordas de zombis enviándoles potentes pelotazos, en el de Chu Chu Rocket! guiaremos a los ratones lanzando la bola a zonas determinadas de la pista para cambiar su trayectoria y en el de Time Crisis (o Virtua Squad) usaremos un punto de mira para lanzar pelotas a los soldados enemigos. También hay otros de Sonic, Jet Set Radio y Puyo, todos en general bastante entretenidos. Un añadido que se agradece y que, de hecho, se lleva casi la mayor parte del tiempo de juego.
Echemos cuentas. Tenemos dos modos prácticamente iguales (Partida Rápida y Partido), un multijugador al que le faltan opciones y ocho minijuegos que duran y hasta divierten más que Torneo, supuestamente el pilar central del juego. Lo único que podemos decir al respecto es que la escasez de modos de juego resulta bastante preocupante y hace que la duración general del cartucho sea, en pocas palabras, muy reducida. Además, ni en los niveles más complicados supone un verdadero reto para aquellos que hayan jugado (por poco que sea) a otros juegos del género. Siempre queda la satisfacción de ganar nuevos personajes.
La selección de personajes abarca títulos muy importantes de la historia de Sega. A excepción de Sonic y sus amigos, hay una pareja representante de cada juego. Sin mencionar los desbloqueables, nos encontraremos con Ulala de Space Channel 5, Beat de Jet Set Radio, Aiai de Super Monkey Ball, el incombustible Nights y hasta Amigo, al que recordaremos del curioso Samba de Amigo de Dreamcast. El total asciende a dieciséis personajes controlables, una cifra que no está nada mal. Sin embargo, se podría haber afinado un poco más: resulta un tanto extraño que aparezca Shadow en vez de Knuckles, ya que éste último es mucho más relevante. De todas formas, pocas quejas podemos poner a este apartado.
Comencemos con la jugabilidad. Hemos dicho que Sega Superstars Tennis tiene bastante en común con Virtua Tennis, pero está claro que también tiene que tener algún elemento más o menos distintivo. Nos encontramos ante un título de estética desenfadada en el que el realismo da paso a ataques especiales parecidos a los de Mario Tennis, como no podía ser de otra forma. Lástima que el conjunto no funcione igual que en el juego de Nintendo.
Los controles del juego son muy sencillos y responden sin problema. Nos desplazamos con la cruceta, golpeamos plano con A, enviamos la bola cortada con B y hacemos un globo con la combinación de ambos. Eso es todo. Se podría haber puesto un botón específico para los globos, pero es un golpe que se utiliza poco y no molesta demasiado. También se puede controlar con la pantalla táctil de forma más o menos satisfactoria, pero el sistema tradicional sigue siendo la mejor opción.
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