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Además de incidir en la dirección de los tiros con el stick analógico izquierdo, podemos combinar los tiros con los botones A y X para lanzar globos o realizar dejadas. La forma de sacar resulta idéntica a la de Virtua Tennis, una barra dividida en varios segmentos o estrellas que determinan la potencia del tiro final. Como podéis ver, poco grado de profundidad en un control que emplea tres botones y una palanca de movimiento. Los peloteos tienden a alargarse en los partidos de dobles, ya que carecemos de voleas definitivas, y en cualquier caso la velocidad de desplazamiento de los personajes consigue que sea moderadamente complicado lanzar un único tiro definitivo, jugándose al clásico desgaste de tiros cruzados hasta que consigamos vía libre a un passing shot.
Los partidos en individuales resultan demasiado sencillos, la IA de la CPU no es nada pujante y tan sólo Robotnik nos pone en apuros. Por otra parte, los enfrentamientos en la modalidad de dobles nos hacen lidiar con una IA de nuestro compañero, algo discutible, convirtiéndose la acción en un peloteo constante hasta conseguir colar la pelota entre los dos rivales. El apartado de golpes especiales también carece de la profundidad de, por ejemplo, el Mario Tennis de GameCube, donde cada personaje disponía de golpes defensivos y ofensivos.
Con estos mimbres encontramos varios modos de juego que comienzan con los obvios torneos de individuales y dobles, que podemos disputar en local o a través del servicio Xbox Live. Como opciones online también encontramos la visualización de las mejores jugadas de la red. El modo torneo nos presenta un desarrollo prefijado de torneos que concluye con un partido especial que disputamos contra Robotnik o la pareja formada por Eggman y Shadow.
El apartado estrella del juego es Superstars, un modo de misiones donde se conjugan los torneos y enfrentamientos a un único partido con unos interesantes minijuegos y retos. Divididos en zonas temáticas de series como Sonic, Alex Kidd, NiGHTS, Golden Axe, Alter Burner, OutRun, Chu Chu Rocket, Space Harrier, Samba de Amigo, Super Monkey Ball, Curien Mansion (o mejor dicho The House of the Dead), Virtua Cop, etc., encontramos una serie de misiones desbloqueables secuencialmente que nos dan acceso a bonus como pistas de juego, temas musicales, nuevas zonas, y cómo no, los ocho personajes extra que completan la nómina de dieciséis tenistas.
Como hemos mencionado al inicio del análisis, quizás por encima del sistema de juego accesible, la principal virtud de Sega SuperStars Tennis la encontramos en la ambientación y cameos. El modo SuperStars es sin duda la principal fuente de magia relativa en ambientación, ya que los minijuegos y retos distintivos se adaptan en mayor o menor medida al espíritu de juego de la serie en la que está inspirada. Acabar con zombis a pelotazos, usando potenciadores como bolas rápidas, bolas triples, o afrontando enormes incluso proyectiles rivales, es lo que encontraremos en Curien Mansion. En Super Monkey Ball debemos ejecutar ciertas maniobras más cercanas al billar, al golpear a una serie de bolas y dirigirlas a unos aros que simularían las troneras de una mesa. En Virtua Cop debemos mover un punto de mira para acabar con los enemigos a pelotazos, mientras que la jugabilidad de Puyo Pop Fever nos hace golpear con precisión al fondo de cancha que emula las piezas y combos de este genial puzle. Jet Set Radio nos obliga a realizar pintadas en algunas misiones, como no podía ser de otra forma.
Pese a que inicialmente el desarrollo pueda parecer bastante tradicional, con pruebas de velocidad donde debemos esquivar proyectiles mientras recogemos objetos en un tiempo límite, al estilo Virtua Tennis aunque con claras diferencias, poco a poco se van introduciendo conceptos de juego y ambientaciones distintivas que consiguen alejarnos de lo que esperaríamos de un juego de tenis, aumentando las dosis de magia del conjunto. No todas las misiones ni todas las zonas temáticas serán especialmente imaginativas, ya que en casos como Golden Axe no encontramos pista temática y el desarrollo es el de un torneo, pero sí que debemos elogiar ciertos momentos francamente inspirados y desafiantes.
Cada misión puede completarse con mayor facilidad o dificultad en función del personaje escogido y, además, dependiendo de nuestra actuación (puntuación, tiempo sobrante, daño recibido o simplemente ante el tanteo en el marcador) obtendremos un rango que invita a la rejugabilidad para obtener ciertos logros.
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