Es curioso como algunas compañías de videojuegos se ciñen a una sola franquicia, o compran nuevas licencias cada vez más famosas, y dejan caer en el olvido los viejos clásicos del anime/manga. El éxito de Dragon Ball, que lleva en lo alto desde hace más de 20 años, ha proporcionado a Bandai millones de yenes desde el lanzamiento del primer título de Goku en NES, hasta Budokai 3 Collector's Edition, hasta la fecha el último título de DBZ en pisar los comercios, aunque ya haya en desarrollo unos cuantos más.
Shin Chan, Doraemon, YuYu Hakusho, Digimon, Gundam, Transformers, o la anteriormente comentada Dragon Ball. Todo supone dinero y más dinero para Bandai gracias al tirón de estas series, salvando un par de ellas, actuales. Es por tanto muy extraño el que Saint Seiya, e incluso Captain Tsubasa (Oliver y Benji por estos lares) hayan tenido poquísimas oportunidades de demostrar su tirón comercial dentro del mercado de los videojuegos.
Dos juegos en NES, la máquina de 8bits de Nintendo, un recopilatorio de ambas entregas en WonderSwan, bajo el nombre de
Saint Seiya Golden Legend Compilation y un RPG bastante decente en Game Boy Classic. A eso, cuatro programas, se limita la incursión de Los Caballeros del Zodiaco en los videojuegos, obviando siempre títulos amateur de fans, que los ha habido, hace poco por ejemplo unos franceses comenzaron el desarrollo de un RPG para PC, que a priori desapareció gracias a la mano de Bandai. Sea como fuere, parece que los fans de Seiya, Shiryu y compañía estamos de enhorabuena.
En el pasado Tokyo Game Show 2004 se presentó una cinemática tridimensional donde podíamos ver recreada la introducción de una de las temporadas del anime, creado en 1986 por Masami Kurumada en colaboración con TOEI Animation. Desde entonces Bandai ha tratado con cierto hermetismo el desarrollo del juego, Saint Seiya: Knights of the Zodiac - Chapter Sanctuary, en pos de sorprender a los fans de la franquicia con el mejor título basado en ella. No era difícil, la verdad, ya que todos los juegos anteriores poco más de un suspenso podían llevarse, de todas formas y para asegurarse un mínimo nivel de calidad, volvieron a hacer equipo con Dimps, creadores de los últimos juegos de Digimon para GameBoy Advance, o los Dragon Ball Z Budokai de PS2/GameCube.
Tras muchas horas de vicio a la versión española del juego, os dejamos con nuestro análisis del que está llamado a convertirse en un imprescindible para los videojugadores adictos a las peripecias de los Caballeros. Un tributo a los fans, pero alejado de los amantes de la lucha 3D.
Doce templos, un destino
Como reza su nombre, Saint Seiya: El Santuario cubre la parte referente a las doce casas zodiacales. El prólogo nos cuenta como el Pontífice (el Patriarca en el anime) intentó asesinar al avatar de la Diosa de la Guerra Atenea cuando aún era un bebé, antes de cumplir tan atroz acto de maldad Aioros, el caballero de Sagitario, le detiene. Coge a la niña en brazos, e intenta escapar del lugar para alejarla de tan cruel destino.
Por el camino se encontrará Shura de Capricornio, que le dejará moribundo; pese a todo conseguirá escapar del lugar, dejando atrás un pasado de riquezas, llevará a la niña hasta un lugar pacífico donde ésta podrá crecer como una niña normal, aunque con lo que su linaje conlleva. Desde entonces pasarán bastantes años hasta situarnos en la era actual.
Aquella niña ya es toda una mujer, Saori ha superado la mayoría de edad y se encuentra siendo protegida por unos muchachos llenos de valor y honor: Los Caballeros de Bronce: Seiya de Pegaso, Hyoga de Cisne, Shun de Andrómeda, su hermano Ikki de Fénix, y Shiryu de Dragon. Durante una de sus premoniciones Atenea advierte que el mal está acechando en algún lugar, se dirigirá hasta él escoltada por sus guerreros, pero una flecha dorada atravesará su pecho, comenzando una cuenta atrás. Si en doce horas nuestros amigos no consiguen encontrar al pontífice, el único capaz de extraérsela, ella morirá, y consigo todas las esperanzas de que el mundo sea un hogar mejor.
El único problema es que para llegar hasta él, Seiya y los demás tendrán que enfrentarse a los caballeros de oro, uno por cada templo (doce en total). Seguro que lo consiguen, ¿Pero a que precio?