
|
Sam & Max Season 2 Episode 3: Night of the Raving Dead
Entrevista con el gótico-emo
No hay nada más estético que la tragedia. Si no me creéis, preguntad a toda la panda de adolescentes depresivos con flequillo y pantalones de chica que vagan por las calles mostrando sus miradas lánguidas y sus prendas caídas, haciendo competiciones para ver quién tiene más cortes en su brazo, o los padres más incomprensivos. ¡Ah, la vida es una espiral sombría de profunda tristeza existencial! Por supuesto, la creciente decadencia de la sociedad en la cristiana estetificación del sufrimiento y su modernísima tendencia a la caída hacia los paraísos artificiales del Prozac no está exenta de parodias.
El nuevo episodio de la serie de juegos Sam & Max es otro ejemplo de como es tan sumamente fácil hacer miles y miles de chistes de los arquetipos de sobras conocidos: poesías sobre la oscuridad del alma oscura en la noche del abismo espiral, rave parties de gente descerebrada con ritmos electrónicos indiferenciables entre si, rimas malas y gente sin alma. En este caso, todos los arquetipos absurdos encarnados por Jurgen, un malvado vampiro alemán que pretende invadir el mundo utilizando a una armada de zombies amantes de la música emo. "Night of the Raving Dead" es sin duda alguna uno de los episodios más ácidos de Sam & Max, particularmente corrosivo para con los pasteles emo-góticos, logrando de forma muy efectiva una crítica y, lo que es más importante en este caso, un guión tremendamente divertido que nos anima a seguir jugando más y más. No se trata del episodio más innovador de la serie, pues sigue rígidamente los esquemas de otros episodios en su apunta-y-haz-clic, con puzzles bien pensados pero sin el uso de elementos jugables novedosos (como los vistos, por ejemplo, en el episodio Reality 2.0). De todas maneras, esto no impide que se trate del mejor episodio de la hasta ahora excelente segunda temporada de Sam & Max, donde en este caso nos enfrentamos a un enigma particularmente largo y particularmente emocionante.
El nivel de dificultad está bastante bien medido, y aunque más de un puzzle es demasiado evidente y alguno lo es demasiado poco, en general el nivel está medido con cuidado, en general utilizando algunos puzzles bastante inteligentes con una lógica bien imaginativa. Por lo demás, a nivel técnico no es menester repetir lo ya sabido: sin ser impactante a nivel gráfico, Sam & Max consigue funcionar bien en casi todos los ordenadores. En este caso, particularmente destacable es el escenario del exterior del castillo de Stuggart, con unos efectos de lluvia e iluminación que resultan bastante fluídos incluso en ordenadores de baja gama. Respecto al sonido, como siempre la música y el doblaje son de altísimo nivel, con los amaneramientos lánguidos de Jurgen tratados con mucho sentido del humor.
En resumen, otro episodio de Sam & Max que vale la pena con creces. Hasta que el juego sea lanzado por Nobilis en lengua castellana, si se sigue la política que se ha iniciado con la primera temporada, podremos disfrutar pronto de este juego en nuestro idioma. Si no, aquellos que sepáis hablar inglés, no os lo penséis dos veces, Night of the Raving Dead es excelente.
|

|