Análisis
Políticamente incorrecto
La pareja de detectives más antagónica y divertida de los videojuegos llega a Wii con una recopilación de los seis primeros episodios aparecidos en PC.
Por Pablo Cruz Delgado
| Publicado el día 17/12/2008 09:14
Si has decidido dejar el tutorial del menú principal a un lado y pasar directamente al juego es bien por que no lo has visto, o bien porque ya conoces cómo van las cosas en este tipo de juegos. Sea la razón que sea, los primeros momentos de la aventura son una especie de tutorial encubierto en el que nos haremos con el sistema de juego y también empezaremos a vislumbrar la crítica personalidad de cada uno de estos personajillos.
Establecidos en su oficina, estos policías independientes están, como siempre, esperando a que alguien les llame para resolver el caso más extravagante. Bien, pues esta llamada llega, pero curiosamente el teléfono no se encuentra en su mesita habitual. En ese momento aparece la simpática (por no decir otra cosa) rata que se encuentra afincada en nuestra oficina pidiéndonos un rescate por el teléfono: queso agujereado.
Con unas cuantas balas de por medio y la infalible mala leche de Max daremos con la solución a este problema y por fin podremos coger el teléfono. Un informante anónimo nos revela que en los últimos días se han producido diversos comportamientos extraños por todo nuestro barrio. Sin dilación, la antagónica pareja coge las escaleras y se planta en los aledaños de su oficina; con un vistazo rápido se dan cuenta de lo que está sucediendo: los venidos a menos actores de una antigua serie televisiva, Soda Poppers, están haciendo pintadas, regalando vídeos o armando jaleo para publicitar una nueva cultura moderna, la llamada Brady´s Culture.
Y está será nuestra cruzada a lo largo de este primer capítulo conclusivo, que más tarde se irá enlazando con el argumento de los cinco episodios restantes. El humor ácido, las críticas hacia la cultura norteamericana y en general hacia la forma de vida de nuestros tiempos serán un XXX a lo largo de toda la aventura. Sólo hace falta echar un vistazo a las imágenes o incluso a los títulos de cada uno de los capítulos para darnos cuenta de por qué siempre se ha dicho que Sam & Max son la pareja más graciosa y ácida de los videojuegos. Nos encontraremos con chistes para todos los gustos, desde los que tocan el humor inteligente hasta los chistes fáciles que se apoyan en numerosos tópicos. Casi todas las líneas de texto del elevado número que posee el juego tienen algún chiste metido en ellas o hacen alguna crítica contra cualquier aspecto de la sociedad moderna; la calidad del guión y de cada una de las frases que sueltan los personajes está fuera de toda duda y muy por encima del nivel habitual que podemos ver en un videojuego.
”Coger queso”, “Usar pistola con queso”, “Usar pistola con Max”...
Creemos que el sistema de juego está lo suficientemente claro: al igual que en PC controlamos el juego únicamente con el ratón, aquí el Wiimote será nuestra mano derecha. A simple vista, el control debería ser cómodo e intuitivo, y en realidad lo es, pero en ciertas fases de la aventura, como por ejemplo en nuestros paseos en coche, se denota cierta falta de precisión a la hora de que el sensor capte nuestros movimientos. No afectan para nada a la jugabilidad, pero el movimiento del puntero resulta algo brusco y en alguna ocasión nos costará seleccionar algún objeto pequeño; aun así, como ya hemos dicho, es un control casi tan cómodo como el que tenemos con el ratón.
Así, para mover al personaje bastará con seleccionar un lugar y pulsar el botón “A”, el mismo sistema que tendremos que llevar a cabo para coger un objeto, hablar con un personaje, seleccionar una respuesta en los abundantes diálogos o usar un objeto con otro que llevemos encima. Para avanzar en el desarrollo debemos hablar con todos los personajes, ir buscando pistas, observar bien las acciones de los secundarios y buscar el momento perfecto para agenciarnos diversos objetos y posteriormente usarlos en el lugar adecuado.