Análisis
Con la muerte en los talones
KCET nos ofrece la posibilidad de convertirnos en Eike, un desdichado personaje que debe viajar al pasado para cambiar su funesto destino.
Por Lord Kefka
| Publicado el día 23/04/2005 01:13
Eike Kusk, un joven turista, sale de una céntrico café de una vieja ciudad alemana. Mira su reloj, son las 14:00.
Avanza distraídamente por las callejuelas en dirección a la iglesia. De repente oye algo extraño detrás suyo e inmediatamente se da la vuelta, pero no ve nada en la solitaria calle por la que transita, por lo que decide continuar con su lento caminar. Pasados unos minutos alguien se acerca corriendo por detrás suyo y le clava un cuchillo en la espalda. Eike cae al suelo desangrado, y en su último suspiro sólo es capaz de ver la calle de nuevo vacía.
Suena el reloj del campanario. Son las 14:30 y Eike Kusk ha muerto.
De esta forma tan extraña da comienzo la nueva obra creada por los estudios de Konami Tokyo, responsables de la saga Silent Hill, y que en esta ocasión nos sorprenden con un trabajo bastante alejado de lo que nos ofrece la archiconocida saga de terror.
El papel del jugador no es otro que manejar al protagonista del juego, Eike Kusk, aunque en esta ocasión surge un gran problema, nuestro protagonista ya está muerto desde el principio del juego. Esto que puede parecer algo extraño y un gran inconveniente se torna en la base para el desarrollo del juego, ya que un extraño personaje nos devolverá a la vida para así poder evitar nuestra propia muerte.
Con esta base nos encontramos ante una aventura de exploración, mezcla de aventura gráfica y película interactiva. Nuestra misión en el juego es la de evitar nuestras muertes, ya que el asesino tras fracasar una vez lo intentará de otra forma y así sucesivamente. A nuestro favor tenemos que en cada momento sabemos como y cuando vamos a morir, y lo que es más importante, disponemos de un extraño aparato llamado "Digipad" que nos permite viajar en el tiempo para alterar el futuro.
Por ejemplo, nuestro asesino nos mata escondido detrás de un árbol, entonces nosotros tenemos que viajar a la época en que dicho árbol fue plantado y evitarlo.
Muere, resucita, viaja al pasado y evita tu muerte
El juego está estructurado en ocho capítulos, más un prólogo y un epílogo. En cada uno de esos capítulos tenemos que evitar nuestra muerte, viajar a determinadas épocas y tomar decisiones que en ocasiones serán fundamentales en nuestro futuro y en otras serán meras anécdotas.
Este sistema de juego puede hacerse algo repetitivo, puesto que en cada capítulo la base será la misma: morir, viajar al pasado y evitar la muerte. Para ello tenemos que hablar con decenas de personajes en las diferentes épocas, así como conseguir objetos que nos salvarán la vida y otros que simplemente sirven para cumplir tareas secundarias.
El Digipad pone a nuestra disposición cuatro épocas distintas a las que viajar, el siglo XVI, el año 1902, 1979-1980 y el presente. Cabe destacar que aunque viajemos al pasado, el tiempo en el presente sigue discurriendo normalmente, por lo que como la hora de nuestra muerte ya está predestinada, si antes de que llegue no hemos conseguido evitarla moriremos sin remedio. Es decir, que si nuestra muerte en el presente está fijada a las 15:00 y viajamos a las 14:30 al año 1902, tenemos media hora para volver al presente.
La ambientación de cada época es sensacional.
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¿Quién o qué es esta persona vestida de negro? Una de las incógnitas que nos plantea el juego.
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En los años ochenta nos espera una nevada de impresión.
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