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Dispondremos de varios compañeros en nuestras misiones, como Sonic en Westopolis, que nos contarán los objetivos para conseguir el objetivo de la misión en héroe, dentro de cada uno de los veintidós niveles, dispondremos de tareas como acabar con todos los soldados GUN, o por el contrario los Black Arms. Podremos cambiar entre los personajes de apoyo, que nos irán explicando que hacer, o se verán contrariados o complacidos por nuestras acciones. En función de nuestras acciones accederemos a una rama diferente de la evolución de la historia, en total dispondremos de once finales a descubrir, pudiendo finalizar el juego en una de sus vertientes en unas dos-tres horas, así que la duración del juego para desbloquear todo no está nada mal, al menos en principio.
El control de Shadow se torna impreciso debido especialmente a la baja tasa de cuadros por segundo en pantalla, así como por la brusquedad del motor y el incongruente comportamiento de la cámara, que nos dejará vendidos en más de una ocasión. Realizar acciones teóricamente sencillas se tornará una experiencia casi aleatoria en diversos momentos, ante el extraño diseño de los niveles, chocando contra objetos que nos harán perder toda la carga de anillos, cayendo al vacío, o siendo incapaces de usar eficientemente las armas, especialmente a la hora de apuntar.
Este nefasto control, pese a poder realizar las acciones clásicas de Sonic, como correr a toda pastilla, rebotar contra los muelles, realizar loopings, recoger anillos, y lo extraño que resulta disparar armas en un título de esta saga, hacen que se nos quiten totalmente las ganas de explorar todos los caminos posibles, ya que por muchas posibilidades de rejugar niveles y acceder a nuevas fases, el desarrollo es tan sumamente frustrante que perderemos el interés por el juego al poco de comenzar, y solo nuestro afán por darle una inmerecida oportunidad, o por justificar el desembolso económico, nos harán continuar la partida. Es difícil que os hagáis una idea de hasta donde llega la mediocridad en este título, aunque en cuanto probéis el primer nivel sabréis a que nos estamos refiriendo.
El ataque rebotante con salto es bastante útil para acabar con los grandes grupos de enemigos, pero dados los objetivos de Héroe o Villano de las fases, el no poder apuntar sólo a un grupo u otro de soldados, resultará en acabar con enemigos que no deseábamos atacar.
Los detractores de la franquicia Sonic no gustaban de la excesiva velocidad y sensación de descontrol del erizo azul, no han probado este juego, ya que entonces si que descubrirían lo que es no tener el dominio del personaje protagonista, que acelerará a toda pastilla, que será incapaz de cambiar de dirección cómodamente. Saltar de unas sencillas plataformas móviles a otras, será en ocasiones frustrante, algo incomprensible para los habituales de los plataformas.
Pese a todo, la inclusión de ciertos niveles que mezclan estilos de jugabilidad, como la fase inspirada en Tron, un nivel shooter sobre raíles en la estación espacial, persecuciones, así como las batallas con los jefes, o el uso de vehículos otorgarán variedad al desarrollo.
El modo multijugador permite batallar dentro de varios mapas diferentes, con gran frenetismo por la presencia de armas, el uso de vehículos, la presencia de enemigos, tratando de conseguir los anillos del rival y acabar con su vida.
Si el sistema de control ya deja la jugabilidad del título a la altura del betún, a la hora de comprobar las bondades técnicas del juego la cosa empeora bastante. Un motor que en estático podría pasar por ser un título de DreamCast, salvo quizás los efectos de brillos e iluminación de personajes, algo inaceptable a estas alturas, pero que para más inri, en movimiento se mueve de una forma totalmente brusca, con una tasa de cuadros por segundo insuficiente, a saltos, con nada de fluidez, resultando uno de los espectáculos más lamentables que hayamos podido experimentar en PlayStation 2 dentro de títulos con pretensiones. Lamentamos el tener que ser tan duros, pero sinceramente, estamos siendo totalmente justos y no especialmente hirientes, ya que la sensación que se le quedará al usuario que compre este título de PlayStation 2 cuando comience el primer nivel será de total incredulidad, sintiéndose estafado y totalmente decepcionado.
Además como ya hemos mencionado la cámara nos dejará vendidos en ciertos momentos, lo que unido al deficiente control hará que perdamos más vidas de las necesarias.
La variedad de niveles y el diseño de los mismos no consiguen borrar de nuestra memoria el deplorable espectáculo de Westopolis, con las explosiones de los ataques de los Black Arms. Los niveles de ruinas poseen un desarrollo más acorde con la estética Sonic, pero pese a todo el modelado de los personajes y enemigos, volverá a sugerirnos que se ha reutilizado el motor del primer Sonic Adventure. La tónica general de los niveles es de un colorismo y buena variedad, pero será sólo una luz entre una inmensa oscuridad.
La música encaja bien con la filosofía Sonic, melodías rockeras, que no poseerán el suficiente atractivo para los amantes de la buena música, pero que van acorde con la acción de juego. La actuación de los dobladores anglosajones no puede ser tampoco demasiado destacable, al menos están accesibles las voces japonesas.
En definitiva, y sin querer extendernos más, la ocasión sinceramente no lo merece, tanto si sois fans de Sonic como si no, no os recomendamos el título. Lamentamos tener que ser tan duros, pero la cantidad y calidad de lanzamientos que tenemos como alternativa al título, así como el nefasto acabado de un juego que nunca debería haber salido de otro estudio que no fuera el Sonic Team, pese a que últimamente tampoco estén en su mejor momento, nos hacen aconsejaros de este modo.
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