
|
La unión de estos personajes te envolverá en una serie de acontecimientos en su mayoría dramáticos. Pocos momentos de alegría tiene este juego, ya que casitodo ronda en la muerte del padre de Ryo, y lo único que te deja escapar de la ya mencionada melancolía que envuelve a Shenmue, son sus distintos extras, minijuegos, o simplemente vivir, observar como es cada entresijo de la ciudad, metiéndote por callejuelas, bares, tiendas, hablando con los habitantes del pueblo y un largo etcétera, y sobretodo el poder contemplar el amanecer y el anochecer. La horas pasan a un ritmo superior que la vida real, claro, pero es un gusto el poder observar los distintos estados del día, al igual que las distintas condiciones climáticas.
Las opciones secundarias son de gran número, mucho mayores que en la mayoría de los juegos, y algunas son de un gran valor. Por ejemplo, al salir de casa podemos ir al gimnasio, hablar con nuestro amigo Fuku-San, y entrenar con él, manteniendo un combate. Es una buena manera de aprender a usar los distintos golpes de Ryo, al igual que irse al parque y entrenar solo.
También disponemos de la opción de ir coleccionando, previo pago de unos cuantos yenes, claro, una serie de miniaturas de distintos juegos de Sega, destacando sobre las demás las distintas figuritas de Sonic, Knuckles, Tails, algún que otro Chao.... Esto, aunque no tenga una repercusión importante, te anima a seguir jugando y te implica más en el juego.
Otro gran acierto sucede al final casi del juego. Tienes que buscarte trabajo, y lo consigues. Sólo diré que tienes que montar en un toro para cargar y descargar cajas, y en algún rato libre organizar una carrerilla que otra. Muy divertido.
Pero lo mejor de lo mejor, es cuando entras en las salas recreativas. En ella puedes ver distintos juegos, como por ejemplo los dardos, totalmente jugable, y bastante entretenido. Y entonces divisamos dos máquinas electrónicas en la que viene reflejado el nombre de Sega. En una pone Hang-on y en otra Space Harrier. Ambas fueron bombazos en las recreativas de esa época, y juegos que han quedado para la historia debido a su alto nivel adictivo. Pues bien, si pagabas el precio de la partida, podías jugar libremente al juego. Es decir, aparte de todas las sorpresas que te aporta Shenmue, cuenta también la inclusión de estos dos juegos que para mucha gente son inolvidables. De verdad que fue un detallazo por parte de Sega que estuvieran estos títulos a disposición del jugador. Y todo no acaba ahí, mediante el Passport podías registrar tus puntuaciones que habías obtenido en cada uno, con lo que se creaban las listas para saber en qué posición te encontrabas con respecto a los jugadores del resto del mundo. Impagable y una demostración de como se hacen bien las cosas. Al igual que hay que reconocer los defectos (esa traducción), hay que saber reconocer las virtudes, y este juego tiene muchas.
El Shenmue Passport, aparte de la funciones que por ahora he explicado, tenía unas cuantas más. Por ejemplo, el juego, al igual que con la música, iba registrando todos los rostros que te habías ido encontrando a lo largo de la aventura. Su importancia es nula, pero bueno, servía como curiosidad. Además podíamos ver todos los anuncios del juego que habían salido en tierras niponas, y ver por ejemplo el impresionante vídeo, en el que aparece el árbol del jardín de Ryo. Una maravilla.
PÁSALO >>
Compartir
|

|