En la época de los 32 bits, la compañía Bandai no era conocida precisamente por ofrecer un catálogo de juegos realmente decente. La mayoría de sus títulos consistían en adaptaciones de series de animación japonesas como
One Piece,
Beyblade o
Dragon Ball Z, todos ellos de una calidad jugable bastante dudosa. Sin embargo hubo algunas excepciones como
Countdown Vampires (un clon de
Resident Evil con vampiros) o
Tail Concerto (un simpático juego de aventuras y plataformas en 3D), juegos que por lo menos se dejaban jugar y podían convertirse en recomendables. El problema es que dichos juegos nunca llegaron a territorio europeo (el
Tail Concerto sí llegó, pero no se distribuyó en España).
Pero, casualidades de la vida, hubo un título que sí nos llegó oficialmente hasta nosotros gracias a Virgin Interactive, el fantástico
Silent Bomber, un juego programado por CyberConnect2 (creadores de la saga
.hack// de Playstation 2) que no deja lugar para el aburrimiento. Sin duda, uno de los mejores juegos de Bandai jamás programados (y totalmente nuevo, sin estar basado en ninguna licencia conocida), todo un guiño a los juegos
arcade más clásicos de los que no se corta un pelo en tomar referencias, como
Turrican,
Bomberman o
Contra. El lanzamiento del juego en su momento fue bastante sonado, tanto por el juego en sí como por la modelo que Virgin Interactive contrató para promocionar el juego en su lanzamiento europeo: la bellísima y voluptuosa
Katie Price (conocida también como Jordan).
LA HISTORIA
Silent Bomber no ofrece precisamente un argumento apasionante, exactamente igual a lo que veíamos en los clásicos
arcades de los años 90. Es decir, que a quién le importa lo que está pasando cuando lo que realmente busca el jugador es destrucción y acción en dosis masivas.
Silent Bomber nos sitúa en alguna época del futuro, en medio de la clásica guerra entre el hombre y la máquina (máquinas extraterrestres, en este caso). Un grupo de artificieros de élite (denominados Silent Bombers) es enviado a la nave nodriza Dante para ayudar a acortar la guerra y poner fin a esta ola de destrucción y muerte. Si bien como hemos dicho la historia no es su punto fuerte, en algunos momentos nos pillará desprevenidos con sorpresas, giros de guión y traiciones entre compañeros.
El jugador toma el papel de Jutah Fate (uno de los miembros de los Silent Bombers), un artificiero experimentado con una amplia nómina de muertes y destrucción en su pasado. Aunque es un ser humano, fue alterado genéticamente para potenciar sus sentidos e instinto. Al darse cuenta de que sólo vive para matar y destruir, últimamente se encuentra en una fase que se puede denominar como "depresión", en el sentido que se cuestiona el rumbo que está llevando con su vida. El resto del grupo de Silent Bombers, si bien no son personajes jugables (al menos en el modo "Historia"), son importantes en la trama y en el desarrollo de los acontecimientos. Merece la pena conocerlos e incluso a algunos de ellos les cogeremos cariño.
GRÁFICOS
Impecable. Ese es el término más correcto para definir este apartado. Junto con
Tail Concerto (otro juego de Bandai del que hemos hecho referencia al principio del análisis),
Silent Bomber es uno de los juegos de Bandai en los que mejor se han usado las 3D. Resulta difícil sacar algún punto negativo o poco convincente, lo que no quita que los haya realmente. Lo que menos llama la atención es, precisamente, su protagonista, Jutah. En las escenas de vídeo
FMV se ve resultón, pero en el juego real no luce de igual manera. Se ve tan pequeñito que a veces no se distingue quién es. Pero analizándolo un poco, vemos cómo está formado por pocos polígonos y sus animaciones son bastante limitadas (correr, saltar, deslizarse y poner bombas). Si en la pantalla le reconocemos es porque tiene el pelo blanco.