Análisis
Artificiero profesional
Los creadores de la saga .hack// de PS2 programaron en PSOne el fantástico Silent Bomber, uno de los mejores juegos arcades de la recordada consola de Sony.
Por Kike López Fernández
| Publicado el día 29/12/2008 09:38
¿Y en qué llama la atención entonces Silent Bomber? Pues en todo lo demás. Los escenarios son enormes (algunos son de varios pisos), plagados de detalles y de elementos destructibles. Los enemigos también gozan de un buen acabado, destacando por encima de todo los mastodónticos jefes de fin de fase, realmente intimidatorios (sólo verles ya infunden respeto). La cantidad de elementos destructibles y enemigos en pantalla es abrumadora, y las explosiones se suceden una detrás de otra, mostrando un festín de fuego y pirotecnia colosal. El efecto del fuego y las explosiones están bien plasmados en pantalla y cada elemento o enemigo del juego tiene su particular forma de saltar por los aires. Y todo ello sin que el motor del juego sufra bajones en el frame rate (que no se ralentiza, vamos).
Las escenas de vídeo FMV también gozan de un buen nivel técnico, además de estar muy bien dirigidas, narrando la historia y los acontecimientos de forma convincente, evitando confundir al jugador de lo que está sucediendo (aunque como hemos mencionado, la historia no es muy enrevesada ni complicada, pero sí ofrece varios giros inesperados y sorpresas). También nos encontramos con escenas en tiempo real creadas con el propio motor gráfico del juego. No son tan espectaculares, pero tampoco desmerecen al conjunto general.
Resumiendo, Silent Bomber es una pasada a nivel gráfico. No llega al extremo de la perfección de juegos como Vagrant Story o Metal Gear Solid, pero ofrece mucho espectáculo, explosiones por doquier, enemigos bien diseñados y construidos, escenarios llenos de detalles y de un tamaño considerable, y unas secuencias FMV notables.
SONIDO
Es quizás el apartado que menos nos convence. La banda sonora de Silent Bomber es electrónica y futurista en casi su totalidad (algún que otro tema se salva, pero muy poquitos) y puede llegar a agobiar al jugador ante tanto "chunda chunda" bakalaero. Sin embargo, los efectos sonoros si que están a un nivel más que aceptable. Las explosiones suenan de forma muy contundente, así como los movimientos robóticos de enemigos, elementos electrónicos de los escenarios, etc. Luego tenemos sonidos más funcionales como el que hace Jutah al saltar o al correr, al colocar bombas o al seleccionar objetivos.
Por último, hay que hacer mención especial a las voces del juego. Para sorpresa de todos, Silent Bomber está completamente traducido y doblado en castellano. La traducción es buena, pero el doblaje, sin llegar a ser malo, no es el mejor que hemos escuchado. Las voces casan perfectamente con cada uno de los personajes, pero denotan falta de entusiasmo o interpretación en bastantes momentos de la aventura, lo que repercute de forma negativa en el resultado final en este apartado. Destaca la voz de Jutah, pero más por su tono de voz que por su interpretación.
JUGABILIDAD
Ante nosotros tenemos un arcade puro y duro que recoge las características más importantes de clásicos atemporales como Bomberman, Turrican o Contra y los potencia de una manera que todo aquel que se ponga a los mandos no querrá soltarlo hasta que "se pase una pantalla más", como en los viejos tiempos. Silent Bomber no se llevará el premio al juego más original, pero de diversión "a saco" no le falta ni una pizca.
Silent Bomber está dividido en 26 misiones de dificultad creciente. Podemos manejar a Jutah tanto con la cruceta digital como con el joystick analógico izquierdo (mejor esto último). Nuestra misión es simple: colocar bombas a discreción sobre enemigos, partes del escenario o maquinaria para cumplir los objetivos y seguir avanzando. Tan sencillo como eso. Puede parecer repetitivo, y de hecho lo es, pero la furiosa acción en pantalla unida a la postura estratégica que hay que adoptar mientras jugamos (ir en plan kamikaze es un suicidio) hace que no podamos parar de jugar.