Análisis
El apartamento de los horrores
Si un día despertaras y te encontraras encerrado en tu apartamento, ¿qué harías?
Por Daniel Martín Martínez
| Publicado el día 26/06/2006 22:24
Como ya hemos dicho anteriormente, la innovación radica en la inclusión de la primera persona, durante nuestra estancia en nuestro apartamento. En el apartamento podemos guardar la partida, utilizar el baúl de los objetos y recuperar vitalidad. Pero, desde la mitad del juego, nuestro humilde hogar es ocupado por numerosos espíritus, debiendo tener cuidado al acercarnos a ellos, ya que nuestra vitalidad se ve afectada. Estos fantasmas poseen los diferentes objetos de la casa: ventanas moviéndose, la televisión encendida, el grifo de la cocina chorreando sangre, etc. Para acabar con ellos podemos utilizar dos objetos: un medallón que los elimina temporalmente o una vela que termina finalmente con sus "vidas".
También podemos encontrar la ausencia del menú de Start. Toda información puede ser encontrada en pantalla mientras estamos jugando, sin ser necesaria una pausa. En ella encontramos la barra de vitalidad, de fuerza y el inventario. En esta entrega, el protagonista puede llevar hasta 10 objetos encima, pudiendo guardar cualquiera en un baúl situado en el apartamento.
La otra novedad, que ha supuesto una decepción para los fans de la saga, es la inclusión de escenarios iluminados. Silent Hill ha estado siempre caracterizada por escenarios cerrados y oscuros donde predomina el silencio y la soledad. Pero esta vez, Konami ha optado por incluir escenarios más abiertos e iluminados, como la prisión.
Un acabado artístico magnífico
Ya desde el primer contacto con el apartamento de Henry podemos comprender el porqué del título de este apartado. El apartamento 302 está detallado de una manera sorprendente. Desde el interior de la nevera hasta el lavadero, las fotos, los libros, etc, tienen una calidad de detalle impresionante.
Al asomarnos por la ventana de este podemos ver los alrededores del apartamento, pudiendo observar el andar de los pueblerinos y el tráfico. Podemos contemplar lo que sucede en la "calle" desde dos ángulos distintos: desde la ventana del dormitorio de Henry o desde la de su salón. Toda la actividad observada a través de la ventana del apartamento de nuestro protagonista está recreada de una manera sorprendente, de forma que cada vez que miremos por ella veremos algo distinto (coches nuevos, gente nueva paseando, etc).
Tras adentrarse en el agujero del baño, la vista retoma la clásica tercera persona. Con ella, el mundo se ve desde otra perspectiva, pero sigue manteniendo el alto nivel de detalle ya encontrado en el apartamento.
Nos encontramos ante enemigos y personajes muy bien diseñados y escenarios altamente detallados. Si bien hay que mencionar la pérdida de detalle en los personajes secundarios respecto al anterior -Silent Hill 3-. Esta pérdida está correctamente justificada debido a la cantidad de estos personajes, muy superior a la de la anterior entrega. Aún así, siguen manteniendo un alto nivel de detalle, de lo mejor que se puede ver hoy en día en PlayStation 2.
Tanta iluminación en una entrega de Silent Hill no supone una buena señal
|
Un fantasma saliendo de la pared, muestra del impresionante acabado gráfico
|
El nivel de detalle de los escenarios es altísimo
|