El apartado gráfico del juego, tal y como cabe esperar de Konami y el equipo de Silent Hill, es verdaderamente exquisito. Sin embargo, también aquí nos encontramos con una ligera decepción: pese a tener unos gráficos magníficos, esta entrega se encuentra por debajo de Silent Hill 3 en el modelado de los personajes; aquí los encontraremos menos detallados y menos expresivos, con unos sombreados más pobres. Esto es en cierto modo comprensible, pues mientras en la anterior entrega contábamos solamente con tres personajes humanos, en esta entrega nos encontramos con tres veces ese número, sin contar todos los fantasmas, también ellos de rostro humano. De esta manera, es de suponer que no debe ser fácil dar el detalle de Heather, Vincent o Claudia a cada personaje de esta parte. Los escenarios, sin embargo, siguen siendo maravillosos, pese a que esa mala idea de echarle excesiva luz hace que los errores gráficos (principalmente por limitaciones técnicas) que en los anteriores juegos eran imperceptibles aquí sean más evidentes, aunque a pesar de todo gozan de un detalle ejemplar, de lo mejorcito que se ha visto y se verá en la consola de Sony. Sin embargo, existen defectos algo evidentes que resultan bastante feos. Por ejemplo, si Henry mira por la ventana de su habitación, ve la calle, pero al ir a la ventana del salón y mirar a través del cristal, ve exactamente lo mismo que desde su habitación, algo espacialmente imposible. De todas formas, el detalle del apartamento es bastante alto, y podremos hacer cosas como mirar por el ojo de la puerta o por un agujero que nos permite espiar a la vecina como un auténtico voyeur. Los diseños de enemigos son como siempre impresionantes, y en esta entrega la variedad es realmente amplia, mucho mayor que en todas las otras entregas, existiendo así muchísimos tipos de fantasma sumados a la variedad de monstruos que ya de por si supera a las otras entregas de la saga.
En referencia al apartado sonoro también hay que quitarse el sombrero, pues como cabe esperar, tendremos todos los efectos sonoros angustiantes, las melodías tétricas y unos doblajes al inglés verdaderamente magníficos, aunque algún actor pueda resultar seco en contadas ocasiones. Además, en esta banda sonora los temas cantados son más numerosos, algo que siempre ayuda por si alguien quiere comprarse la banda sonora que vaya más allá de efectos sonoros chirriantes y misteriosos puestos en cadena. Respecto a la traducción, se debe decir que los textos suelen coincidir con lo que dicen los personajes, pero por alguna razón realmente extraña, el traductor ha optado por substituir las palabras que se traducirían por "demonios" o "maldita sea" por cosas mucho más educativas como "coño" o "joder". La razón por la cual se ha hecho eso es todo un misterio, pero por lo menos ayuda a darle a Henry algo más de sabor, pues el personaje es bastante aburrido.
En conclusión, Silent Hill 4 es un juego bastante decepcionante y se nota algo apresurado. Sin embargo, sigue siendo un juego bastante bueno, pero sin llegar a cumplir las expectativas que se puedan tener con un Silent Hill. Pese a todo, su cuidado argumento y sus ideas innovadoras son suficiente como para hacer que sea satisfactorio sin ser la obra maestra que podría haber sido. El que busque un survival horror diferente, con un buen argumento y unos bonitos gráficos, quedará satisfecho. El que busque un pasar miedo, que busque en
otra parte.